El final de la era de los transbordadores, que concluirá con el regreso del Atlantis a la Tierra, dejará a 24.000 personas sin empleo, que esperan poder engancharse al sector privado y conseguir que la economía en la
región se mantenga activa.

La NASA continuó ayer con la cuenta atrás para el lanzamiento el día de hoy -si las condiciones meteorológicas lo permiten- del transbordador Atlantis en su última misión, la que cerrará la era de los transbordadores espaciales.

En la conocida como “Costa del Espacio” los turistas han empezado a llegar para ver el lanzamiento, pero su emoción contrasta con la sombra de la incertidumbre para los miles de trabajadores de la NASA vinculados a este programa que perderán su empleo.

La sensación en la población es “agridulce”, asegura Marcia Gaedcke, presidenta de la Cámara de Comercio de Titusville, una de las ciudades más próximas al Centro Espacial Kennedy. “Es el final de una era de 30 años para esta comunidad”, dice.
“El programa de los transbordadores, los lanzamientos, los aterrizajes han sido parte de nuestra vida y será un gran cambio emocional y mental”, aseguró.

Gaedcke recuerda que tenía 10 años cuando fue lanzado el primer transbordador, el Columbia, en 1981, y dice que toda persona a quien conoce “ha trabajado en el programa de una manera o de otra”.

El final de los transbordadores se ha comparado con el final en los años setenta del programa Apolo, con el que se consiguió llegar a la Luna, que dejó a miles de personas sin empleo, pero esta vez “económicamente va a ser diferente”, porque la población de Titusville y del condado de Brevard “es muy diferente”, aseguró Gaedcke.

El Centro Espacial Kennedy, explicó, no empleó a tanta gente como hizo en la era del Apolo y “la gente tiene opciones en términos de empleos futuros”, argumenta pensando en que las empresas privadas a las que la agencia espacial ha cedido el testigo para desarrollar la nave del futuro.

No obstante, la cruda realidad es que se espera que el Centro Espacial Kennedy despida a entre 7.000 y 8.000 empleados, que según explicó tendrá una repercusión de entre 1,8 % y 2 % en la economía local.

Es decir, si se suma esta variable a los despidos directos habrá un total de entre 20.000 y 24.000 empleos menos que abarcarán desde peluquerías a restaurantes. Aun así, aseguró que la economía ha crecido en Florida y será posible superar este bache.
Si bien reconoció que todos se sienten un poco “inquietos”, profesionalmente llevan preparándose desde que se anunció el final de los transbordadores en 2004. Su organización ha estado asesorando a los empleados sobre cómo acometer esta transición, qué tipo de habilidades necesitaban y en qué empleos podrían encajar.

Para el economista Hank Fishkind, comentarista para la cadena de radio WMFE, la economía de la región es “más diversa” y Titusville “no se convertirá en un pueblo fantasma, pero eso no quiere decir que no vaya a haber un gran impacto en la economía”.
Según el experto, parte del ‘daño económico‘ ha podido evitarse gracias a que se han ido adecuando los recursos para prevenir el problema ‘pronto‘. No obstante, consideró que la región tardará entre cinco y diez años en recuperarse del impacto.

Gaedcke ve la transición como una ‘oportunidad‘, ya que ‘mucha gente muy cualificada pasará a las compañías de alta tecnología‘.