Las autoridades de Atlanta trabajan para superar el caos que provocó una tormenta de nieve que dejó a miles de personas atrapadas en las carreteras y ha causado dos muertes en accidentes de tránsito.
Las principales autopistas del área metropolitana de Atlanta, la novena más grande de Estados Unidos, permanecen obstruidas por decenas vehículos que fueron abandonados tras la gran tormenta del martes, señaló Efe.
Ante esta situación, el gobernador estatal, Nathan Deal, declaró el estado de emergencia y pidió a la Guardia Nacional brindar asistencia a los conductores varados y a los niños que tuvieron que pasar la noche en sus escuelas ante la imposibilidad de que sus padres fuesen a recogerlos.
Trabajadores del Departamento de Transportes de Georgia siguen trabajando para habilitar las vías antes de que caiga la noche y vuelva a formarse hielo, por lo que Deal pidió a los conductores que se mantengan fuera de las calles y carreteras a menos que sea estrictamente necesario.
En medio de este caos, una mujer se vio obligada a dar a luz en su automóvil, con la ayuda de su marido y un agente de policía, después de que su vehículo no pudiese continuar camino hacia el hospital.
Cientos de alumnos tuvieron que pasar la noche en sus escuelas luego de que sus padres no lograran recogerlos por el caos vial ocasionado por la nevada, mientras otros menores debieron permanecer toda la noche en los autobuses que trataban de llevarlos a sus casas y que se quedaron varados en las carreteras.
Las autoridades movilizaron a la patrulla estatal para hacer llegar alimentos y agua a los menores y llevarlos hasta sus casas, mientras algunos padres caminaron millas para llegar hasta las escuelas y pasar la noche con sus hijos.
A pesar de que el clima mejoró tras la tormenta, cientos de niños siguen a la espera de que sus padres los recojan en sus escuelas.
El caos vial empezó luego de que los centros educativos anunciaron repentinamente que dejarían salir temprano a sus alumnos, acción que fue inmediatamente secundada por empresas privadas y el sector público, lo que, unido a la inclemencia del tiempo, causó enormes congestiones en las carreteras y calles de la ciudad.
Varias tiendas permanecieron abiertas toda la noche para brindar albergue a cientos de conductores que no pudieron llegar a sus hogares.

