Soldados mexicanos están intentando ubicar a un supuesto sicario del narcotráfico de apenas 12 años, que sería responsable en gran parte de la ola de violencia en el centro de México.
Se cree que el chico, conocido solamente como "El Ponchis", trabaja para el llamado cártel del Pacífico Sur en el central estado de Morelos, cercano a la Ciudad de México y donde los adolescentes han cometido "actos delictivos terribles", según el procurador estatal, Pedro Luis Benítez.
‘El Ponchis", que tiene la costumbre de filmar y fotografiar los homicidios que comete y publicarlos en Internet, es considerado uno de los más sádicos y sangrientos miembros del cártel.
"El Ejército mexicano no sabe a ciencia cierta cómo se llama en verdad ‘El Ponchis", dónde vive ni quiénes son sus padres, solo conocen que trabaja con sus hermanas (‘Las Chavelas"), quienes están a cargo de conducir la camioneta que transporta los cadáveres que produce su hermano", explicó el periódico ‘Diario Norte" en su página de Internet.
Por otra parte el periódico mexicano La Razón dijo que el cártel le paga al chico 3.000 dólares por cada asesinato que comete, y esto fue confirmado en un video en Internet donde dice que gana "3.000 dólares por cabeza. Y cuando no damos con las personas, matamos a gente inocente para que nos paguen. No importa si son albañiles, taxistas".
Benítez dijo que el Ejercito arrestó en estas últimas semanas a otro adolescente y a una chica embarazada que se sospecha también trabajaban para el cártel.
Las acciones de la banda son dirigidas por Jesús Radilla, un cabecilla de la droga poco conocido que dirige la pugna del grupo contra el cártel de La Familia, por el control del suroeste del país. El "Cártel del Pacífico Sur’, está integrado por hombres y mujeres que oscilan entre los 12 y 23 años.
En este marco de asesinatos y narcotráfico se cree que a nivel nacional, México, considera que un niño es huérfano aunque tenga a su madre, y que podría tener un total de 50.000 chicos sin padre por la guerra de la droga.
Además se considera que cerca de un millón de jóvenes pobres quedan atrapados en una telaraña de falta de trabajo y de educación y ante la indiferencia de la clase política, son vulnerables al asedio del poderoso crimen organizado.
Es un número elevado, pero por fortuna se trata sólo de entre el 3 y el 5% de los 27 millones de mexicanos que tienen entre 15 y 29 años, afirmó Héctor Castillo Berthier, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
"Lo que es un hecho", considera el sociólogo, "es el aumento de jóvenes víctimas y victimarios en la llamada guerra del narcotráfico, que en cuatro años se ha cobrado en México unas 30.000 vidas de las que, según grupos civiles, 1.200 eran menores de edad".
De las más de 10.000 muertes atribuidas este año a los cárteles mexicanos, 196 tenían entre 17 y 15 años y 80 tenían edades inferiores, según una investigación del diario "Reforma". Del otro lado, los informes policiales muestran cada vez a más jóvenes detenidos por su participación en el crimen organizado, como el reciente caso de una banda de seis muchachos, dirigidos por uno de 21 años, a quienes se les decomisó un arsenal de armas.
Los crímenes cometidos por menores han crecido este año en todo el país, dicen las autoridades mexicanas.
En los sitios más violentos como Ciudad Juárez y Tijuana, sobre la frontera con Estados Unidos, algunos padres dicen que niños de 8 años quieren ser capos de la droga cuando sean grandes porque admiran su modo de vida y la posibilidad de hacer dinero fácilmente.

