El Irak del fallecido Saddam Hussein, quien fuera aliado de EEUU en la guerra que mantuvo el régimen iraquí contra Irán (1980-1988), desató hace veinte años la Guerra del Golfo al invadir el emirato petrolero de Kuwait. La excusa fue que Kuwait afectaba la economía iraquí al robar crudo de los campos de extracción. Aunque lo cierto es que Hussein también reclamaba dicho territorio que formaba parte del antiguo Imperio Otomano.

Saddam justificó la invasión al señalar que era "el principio de la guerra santa para liberar a Jerusalén". Pero en julio de 2002, el mismo Hussein pidió disculpas a Kuwait, aunque insistió en que existía una conspiración entre el emirato y EEUU para derrocarlo.

Cerca de las dos de madrugada del 2 de agosto de 1990, hora local, un total de 140.000 soldados iraquíes, apoyados por 1.800 tanques, invadieron el rico país petrolero defendido por apenas 16.000 kuwaitíes. Las fuerzas de defensa kuwaitíes fueron rápidamente abatidas, mientras que el emir de Kuwait, Jaber Al Ahmad Al Jaber Sabah, su familia, y otros líderes del gobierno huyeron a Arabia Saudita. En pocas horas, Kuwait fue capturada e Irak empezó a controlar el 20 por ciento de las reservas petroleras de todo el mundo.

El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) demandó la retirada inmediata de las tropas invasoras y cuatro días después impuso una extensa prohibición de comercializar con Irak. El 29 de noviembre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que autorizaba el uso de la fuerza contra Irak, si este país no se retiraba de Kuwait antes del 15 de enero de 1991. Pero el presidente Hussein rechazó la intimidación.

Una coalición formada por treinta y dos países, incluidos Egipto y Siria, logró reunir unas 700.000 tropas para liberar Kuwait, pero Jordania, Yemen, Sudán y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se alinearon con Saddam. Sin embargo, la OLP pidió disculpas a Kuwait en 2004.

El 16 de enero de 1991, la "Operación Tormenta del Desierto" se inició con un vuelo estadounidense que partió desde Arabia Saudita, al que se sumó una escuadrilla de aviones británicos que bombardearon posiciones estratégicas iraquíes. Las fuerzas de la coalición lanzaron durante las próximas seis semanas una ofensiva contra las instalaciones civiles y militares iraquíes que encontró poca resistencia en las defensas aéreas.

EEUU y sus aliados lograron establecer la superioridad aérea durante el conflicto, tras inutilizar los centros de mando y de control iraquíes, sobre todo en Bagdad y en la sureña ciudad de Basora. Los Aliados atacaron a la infantería iraquí, que estaba atrincherada a lo largo de la frontera con Arabia Saudita, así como a la Guardia Republicana, compuesta por 125.000 hombres. Las fuerzas terrestres iraquíes estaban imposibilitadas de actuar durante la guerra y sólo lanzaban misiles Scud contra Israel y Arabia saudita.

Saddam esperaba que los misiles provocaran la intervención de Israel en el conflicto y, de esta manera, que cese el apoyo de Arabia Saudita a la coalición. Pero a pedido de EEUU, Israel permaneció fuera de la guerra. El 24 de febrero, una masiva coalición terrestre empezó la ofensiva y las vetustas fuerzas iraquíes fueron rápidamente abatidas.

Por lo menos 10.000 soldados fueron hechos prisioneros y se estableció una base aérea de EEUU dentro de Irak. Cuatro días después, Kuwait fue liberado y la mayoría de las fuerzas iraquíes presentó su rendición. El 28 de febrero de 1991, el presidente estadounidense, George H. Bush, declaró el cese el fuego, y el 3 de abril el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 687, especificando condiciones para un formal fin del conflicto.

Algunas sanciones económicas dispuestas contra Irak fueron levantadas meses después, pero continuó la prohibición de vender petróleo hasta que Irak destruyera sus armas de destrucción masiva bajo la supervisión de la ONU. A pesar de perder la guerra, Hussein nunca reconoció la derrota y le dijo a su pueblo que Irak mantuvo "La Madre de todas las batallas", aunque así fue bautizado un histórico enfrentamiento entre los griegos y los persas en agosto del año 480 a.C.