Sin rodeos, como acostumbra aún en casos con incidencia directa en la vida de las personas, la canciller alemana, Angela Merkel convocó a sus vecinos de la zona euro a trabajar por el bien común porque “Europa vive la peor crisis desde la posguerra”.

En un discurso de una hora ante miles de delegados de su Partido Demócrata Cristiano (CDU), Merkel no presentó nuevas ideas para resolver la crisis que ha obligado a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal, y ha generado temores sobre la supervivencia de la zona euro de 17 países. Sin embargo, dejó claro que Alemania tendrá que hacer más sacrificios.

En ese sentido, Merkel defendió ante su partido la necesidad de ayudar a los socios de la UE en apuros, ‘porque sus problemas son los nuestros‘, pero sin ceder ni en el no cerrado a los eurobonos ni en la apuesta por las sanciones automáticas a quienes no se ciñan a la disciplina.

‘Las preocupaciones de los griegos son también de los holandeses, las preocupaciones españolas son también de los alemanes‘, dijo Merkel, ante el congreso federal de la CDU, reunido en Leipzig, y orientado a defender la línea de su gobierno ante la crisis de la Eurozona.

Merkel se mantuvo inamovible en lo que concierne a los eurobonos: ‘no nos conducirán a un futuro sensato para Europa‘, pero pide ‘coraje‘ para asumir cambios en los aspectos que considera necesarios para imponer disciplina.

‘Europa puede y debe salir reforzada de la situación actual‘, afirmó, si se sabe ‘dar la respuesta adecuada a esta situación‘, lo que calificó de ‘gran desafío‘ de la generación actual de políticos.
Merkel recordó, en un encendido discurso ante el millar de delegados, que en el pasado Alemania estuvo también entre los ‘infractores‘ de los límites al déficit establecidos en el Tratado de Maastricht, pero supo enmendar esa situación.

‘La UE debe reformarse‘, insistió, sin olvidarse de dar alguna pincelada social a su discurso. La ‘economía debe estar al servicio del ciudadano‘, y no a la inversa, y esa debe ser la respuesta ante las turbulencias de una crisis que, recordó, afecta a ‘todas las partes del mundo‘, pero especialmente a Europa.

Merkel buscó el equilibrio entre el discurso solidario y europeísta, por un lado, y la respuesta al temor en las bases de su partido a la carga que comportará esas ayudas y rescates en la economía alemana o la eventual degradación de la solvencia de la deuda alemana, en caso de emitirse eurobonos.

Merkel, que asumió el cargo en el 2005, no se enfrenta a unas elecciones hasta el 2013, pero sabe que podría ser otra víctima de la inestabilidad europea si no juega bien sus cartas.
El CDU es el partido de Helmut Kohl, que dirigió a Alemania en su entrada al euro.