El papa Francisco afirmó que el rostro desfigurado de la Sábana Santa se asemeja al de tantos hombres y mujeres ’heridos por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables’, pero que invita a la esperanza.

El pontífice Jorge Mario Bergoglio hizo estas manifestaciones en un video mensaje, difundido ayer por el Vaticano, con motivo de la ostensión de la Síndone (como es conocido también el lienzo en el que, según la tradición, fue envuelto el cadáver de Cristo), que se dispuso que sea expuesta de manera extraordinaria ayer a los fieles a través de la televisión.

La Sábana Santa o Santo Sudario se custodia en la catedral de Turín (Italia) y en contadas ocasiones se expone a la veneración de los fieles. La última vez fue en 2010, con motivo de la visita de Benedicto XVI a la ciudad. La ostensión fue desde las 17.15 (13.15 de Argentina) hasta las 18.40, transmitida por la televisión pública italiana RAI a todo el mundo.

’Este rostro desfigurado se asemeja a tantos rostros de hombres y mujeres heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables’, afirmó el papa en su mensaje.

Y añadió: ’Sin embargo, el rostro de la Sábana Santa transmite una gran paz; este cuerpo torturado expresa una majestad soberana. Es como si dejara transparentar una energía condensada pero potente; es como si nos dijera: no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios todo lo vence’.

Francisco dijo que el rostro de la Síndone tiene los ojos cerrados, que es el rostro de un difunto. ’Pero sin embargo, misteriosamente nos mira y en el silencio nos habla’, agrega. ’¿Cómo es posible que el pueblo fiel quiera detenerse ante este ícono de un hombre flagelado y crucificado?’, se preguntó el Papa, que añadió: ’Porque el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret’.

El obispo de Roma agregó que la imagen grabada en el lienzo ’nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor’. Subrayó que, a través de la Sábana Santa, llega la Palabra única de Dios, ’que es el amor hecho hombre; el amor misericordioso de Dios, que ha tomado sobre sí todo el mal del mundo para liberarnos de su dominio’.

Francisco subrayó que contemplando al hombre de la Sábana Santa hace suya la oración que Francisco de Asís pronunció ante el Crucifijo: ’Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento’.