El presidente paraguayo, Fernando Lugo, salió ayer al paso a una nueva controversia desatada por acusaciones de violación a una mujer, la misma que lo demandó para exigirle el reconocimiento de un hijo, diciendo que el caso debe ser resuelto por su abogado.
Al ser consultado sobre la más reciente acusación de la mujer de 27 años, quien aseguró haber sido violada por Lugo en el inicio de su relación cuando éste era obispo de la diócesis de San Pedro en el norte de Paraguay, se limitó a decir que era un "capítulo" más en el asunto.
"Eso forma parte del segundo capítulo. Vamos a ver qué viene en el tercer capítulo", dijo Lugo en una conferencia de prensa en la sede del Gobierno, para agregar que su abogado sería el más indicado para responder sobre el tema.
En abril, el jefe de Estado reconoció ser el padre de un niño concebido con una joven cuando aún era obispo.
