El papa Francisco puso como ejemplo a las mujeres discípulas que fueron humildes y ‘no permanecieron prisioneras del miedo‘ antes de la resurrección de Jesús, durante su homilía en la Vigilia del Sábado Santo celebrada en la basílica de San Pedro, en el Vaticano.

En la Vigilia Pascual, el rito de la Semana Santa en la que los católicos esperan la resurrección de Jesucristo, Francisco explicó
que aquella noche de vela para los discípulos y las discípulas de Jesús fue ‘una noche de dolor y de temor‘.

Destacó cómo las mujeres fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús ‘con sus corazones llenos de emoción‘ y allí ‘se dieron cuenta que la gran piedra que cerraba la tumba ya había sido removida, y la tumba estaba abierta‘. ‘Efectivamente, para eso estamos aquí: para entrar, para entrar en el misterio que Dios ha realizado con su vigilia de amor‘, dijo el papa.

El pontífice afirmó que ‘no se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio‘, pero aclaró que no se puede llegar sólo con un

trabajo ‘intelectual‘. ‘No es sólo conocer, leer… Es más, es mucho más‘. añadió. Explicó entonces que ‘entrar en el misterio exige no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes‘.

Y añadió que ‘entrar en el misterio significa ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos

frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor‘. El papa continuó explicando que también ‘se necesita humildad‘

para ‘redimensionar la propia estima, reconociendo lo que realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón‘.

Y entonces aseguró que esto es lo que enseñan las mujeres que junto a María ‘aquella noche no perdieron ni la fe y la esperanza‘ y

‘no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor‘.

Siguiendo la tradición de los primeros años de la Iglesia cuando los catecúmenos, los adultos que aspiran a convertirse al cristianismo a través del bautismo, eran bautizados, Francisco bautizó y dio la comunión a diez personas.

Los nuevos cristianos a los que bautizó el papa en la basílica de San Pedro fueron seis mujeres y cuatro hombres: la camboyana Champa Buceti, de 13 años, y que recibirá el nombre de María, cuatro italianos, tres albaneses, la pintora portuguesa Helena Lobato, de 45 años, y una mujer de Kenia. Francisco oficiará hoy en la plaza de San Pedro la misa del Domingo de Resurrección. Efe