El Papa reclamó ayer a los obispos estadounidenses que el crimen de pederastia ‘no se repita nunca más‘ en ese país, donde numerosos clérigos fueron acusados por perpetrar abusos sexuales contra menores de edad y las diócesis debieron afrontar juicios millonarios que las llevaron a la quiebra.

El pontífice presidió ayer en la catedral San Mateo en Washington un encuentro de reflexión junto a 450 obispos de EEUU, en el que condenó las ‘heridas‘ cometidas contra miles de víctimas inocentes en esos ‘momentos oscuros‘ de la Iglesia. Francisco destacó el ‘empeño generoso‘ de la Iglesia por ‘curar a las víctimas‘ de pederastia, pero instó a los obispos a ‘seguir trabajando para que esos crímenes no se repitan nunca más‘.

‘Soy consciente del valor con el que han afrontado momentos oscuros de su recorrido eclesiástico sin temer autocríticas ni ahorrarse humillaciones y sacrificios‘, sostuvo.

El pontífice subrayó la necesidad de seguir trabajando contra el delito de pederastia y pidió a los prelados norteamericanos que ‘acojan, sin miedo, a la inmigración latina‘. Francisco condenó los abusos sexuales perpetrados por clérigos estadounidenses, pero decidió no reunirse con víctimas de este delito durante su estadía de seis días en EEUU.

El escándalo en la Iglesia por los crímenes de pederastia se puso al descubierto a fines de 2000 y desde entonces más de 6.400 sacerdotes y religiosos católicos fueron acusados por los delitos perpetrados entre 1950 y 1980. Las organizaciones de víctimas estimaron que son más de 100.000 los menores de edad sometidos a abusos sexuales por sacerdotes en ese período.

La organización Bishop Accountability advirtió que la Iglesia en EEUU debió disponer de unos 3.000 millones de dólares para afrontar costas por juicios y rehabilitar a las víctimas. Los juicios millonarios por pederastia obligaron a varias diócesis a declararse en quiebra y a vender templos para hacerse cargo de indemnizaciones.

Jorge Bergoglio reforzó la política de ‘tolerancia cero‘ en la Iglesia Católica contra los clérigos pederastas desde su llegada al pontificado en 2013. Según datos del Vaticano, Francisco destituyó a casi 500 sacerdotes en más de dos años por abusar sexualmente de menores de edad. El pontífice argentino pidió perdón a las víctimas de pederastia y aseguró que los clérigos que perpetraron ese crimen constituyen ‘la vergüenza de la Iglesia‘.