Tras confirmar en un almuerzo con participantes de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud que visitará Colombia el año que viene, el papa Francisco les pidió ayer a casi un millón de jóvenes reunidos en Cracovia no ‘confundir felicidad con consumir‘ y les aseguró que ‘es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella‘.

‘Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a vegetar, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella‘, afirmó Francisco en su mensaje de vigilia a los participantes de la JMJ en el ‘Campo de la Misericordia‘, a 12 kilómetros del centro de la ciudad polaca.

‘Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero muy caro: perdemos la libertad‘, les advirtió tras escuchar las historias de vida de un joven paraguayo ex preso que dejó las drogas, una polaca que conoció la fe a los 20 años y una siria que debió escapar de su bombardeada ciudad natal de Alepo.

En ese marco, tras llegar en papamóvil para saludar a los fieles de 187 países reunidos, Francisco expresó que ‘es cierto que la droga hace mal, pero hay muchas otras drogas socialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o más esclavos. Unas y otras nos despojan de nuestro mayor bien: la libertad‘. Al llegar al campo, el papa Francisco atravesó la Puerta Santa junto a seis jóvenes, a los que luego invitó a subir al papamóvil y al altar desde el que dio su mensaje.

El papa Francisco comenzó la ceremonia de la vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebra al Campus de la Misericordia, la explanada de Cracovia, en Polonia, donde se han congregado cerca un millón de jóvenes, al cruzar la Puerta Santa con seis chicos.

El papa llegó a Polonia para participar en la XXXI JMJ el pasado miércoles y hoy celebrará la misa final en la que se anunciará la ciudad que albergará la próxima edición.

Télam y Efe