El posible consumo de drogas de Liam Payne es el foco de los investigadores que intentan esclarecer su muerte, ocurrida este miércoles en el hotel Casa Sur del barrio de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina, donde cayó diez metros al vacío. El fiscal Marcelo Roma, a cargo de resolver el caso, sospecha de un suicidio.

Según informaron fuentes judiciales, Roma cree que el ex cantante de One Direction se quitó la vida en medio de un episodio de salud mental inducido por el consumo de estupefacientes. “Se presume que Payne no adoptó una postura refleja para protegerse y que pudo haberse precipitado en un estado de semi o total inconsciencia”, asegura un comunicado de la fiscalía, difundido en el sitio oficial de la Procuración.

En la habitación que ocupaba el cantante, la Unidad Criminalística Móvil de la Policía de la Ciudad encontró una botella de whisky y un polvo blanco, que deberá ser testeado en un laboratorio químico forense para determinar si se trata de cocaína.

También, se halló una serie de objetos que llamaron poderosamente la atención de los investigadores.

A lo largo de la habitación, en una mesa y en el hidromasaje, se encontraron pequeñas velas, papeles metálicos y latas con quemaduras, así como un encendedor y un sorbete. La pregunta que se hacen estos investigadores es, precisamente, si Payne intentó producir y fumar crack antes de morir.

El crack, la droga clave de la epidemia narco a fines de los años 80, reemplazado por la metanfetamina cristal y el fentanilo, provoca un impacto breve e intenso. Con forma de roca, puede producirse de forma casera, mezclando cocaína, agua y bicarbonato. La mezcla, al ser calentada con una pequeña vela, atraviesa una reacción química. El crack se separa del resto de la mezcla, para ser calentado en una pipa o un trozo de papel metálico, fumado con un sorbete.

El crack, tal como se comercializó durante décadas en el mundo, no es parte de los menúes dealer frecuentes en Buenos Aires. Sí lo es el paco, un compuesto con base de cocaína, pero con otros químicos sumamente aleatorios, no es la misma substancia.

Sin embargo, en la habitación faltó un elemento principal para la producción casera de crack: la Policía de la Ciudad, según confirmaron altas fuentes del caso, no halló bicarbonato, o, al menos, no aparece en la lista del material que fue entregada a la fiscalía.

Para determinar si Payne efectivamente consumió estupefacientes, se ordenó la recolección de muestras de sangre, orina y un hisopado nasal para un test toxicológico.

En paralelo, la Justicia busca saber quién le vendió las drogas que llevaron a la crisis que le costó la vida al músico.

En las últimas horas, declararon tres empleados del hotel, además de dos mujeres que acompañaron a Payne en su habitación horas antes de su muerte. A partir de esas testimoniales, el fiscal avanzará en nuevas pistas: se cree, por el momento, que alguien dentro del hotel habría provisto al cantante de estupefacientes.

Según el llamado al número de emergencias que realizó el encargado del hotel Casa Sur, Payne estaba sumamente alterado antes de su muerte, provocando destrozos. En la comunicación, el empleado del alojamiento pidió un patrullero y una ambulancia, para luego desdecirse y optar solo por la presencia del servicio médico.