En inglés rock es moverse hacia adelante y atrás; roll s rodar hacia adelante; y dio origen al Rock & Roll. En cambio el verbo alemán "walzen’ sería hacer rodar y mezclar cosas desordenadamente o apisonar. El nombre no sugería algo muy delicado. Aunque ahora asociemos al vals a salas festivamente iluminadas y ropa elegante incluso en nuestros casamientos se espera el mágico momento en que los noveles esposos inician el vals; en su origen era un simple baile campesino, un "Landler’. La Invitación a la danza que escribiera Carl Weber en 1819 fue un despegue para que subiera de categoría. Pero además hombres como Joseph Lanner (1801-1843) y Johann Strauss (1804-1849) lo transformaron en una pasión vienesa. Mucho tiempo antes las suites barrocas de Bach o Haendel habían tomado melodías populares y campesinas y las habían transformado en música para la corte. En el caso del vals fue mucho más universal. El crítico del New York Times Hans Fantel explica que Strauss suavizó las danzas rurales que consistían en tonos saltarines bailadas por campesinos con botas para no embarrarse y el tener un suave parquet o piso flamante, permitió reemplazar las cortas frases originales en líneas melódicas más largas y suaves, con desplazamientos mucho más aristocráticos pero que toda la sociedad vienesa podía bailar. De los seis hijos de Johann Strauss, el mayor, Johann II nacido en 1825, heredó la capacidad valsística de su padre y lo superó. También sus hermanos Josef y Eduard fueron excelentes compositores pero solo el mayor fue llamado: El Rey del vals. Al final de la I¦ Guerra al menos dos Imperios desaparecieron del mapa: El Otomano, dejando a Turquía como un país aislado y el Austro-Húngaro dejando a Vienacomo la Capital de un estado muy pequeño. Pero en la década de 1860 bajo el reinado de Francisco José (1830-1916), Viena pasaba por un momento visiblemente espléndido. Después de momentos difíciles (por ejemplo la revolución de 1848) había una fiebre de construcción y de darse muchos gustos. Así como en París, el emperador Napoleón III engrandeció y modernizó a su capital, Francisco José mejoró a Viena. La polca Bahn frei (Vía libre) de Eduard Strauss nos habla de una ampliación ferroviaria, o la Demolieren Polca (Polca de las demoliciones) op 269 de Johann -hijo- nos habla de intensos trabajos edilicios. Si Napoleón inauguraba la Ópera en París, en Viena se inauguró su Ópera en 1869. Temas como Sangre Vienesa op 354 o Bombones de Viena op 307 o Polca Champagne op 211, pintan una ciudad feliz. Así como el buen Kaiser Franz Josef (a quien también Strauss le dedicó una marcha jubilar op 126 además del famoso vals del Emperador op 437) reinaba sobre más de 15 etnias; el vals integraba a todas las clases sociales). Pero en 1870 el mundo cambió, la Guerra Franco-Prusiana terminó con Napoleón III y el poder de la creciente Prusia, la pérdida de territorios en Italia, problemas serios con Rusia tuvieron su costo económico-social. Hasta entonces, Strauss era un compositor de valses y el género opereta estaba representado por otros; de manera particularísima por Jacques Offenbach. ¿Quién no conoce el Can-Can? Pero después de los "70, los franceses dolidos por la derrota, se acordaron que Offenbach era alemán y los alemanes le echaron en cara haber estado escribiendo en francés. De golpe quedó un espacio para la opereta alemana. Alentado por su esposa, Jetty Treffz-ex cantante de ópera-, Strauss se animó a agregar al género. Su primera opereta fue Las alegres comadres de Viena seguida por Indigo o Los 40 ladrones. Ésta lo hizo famoso a pesar de un malísimo libreto; el público vienés exclamaba que los 40 ladrones son en realidad los 40 libretistas. Pero la música de Strauss salvaba todo. En 1874 escribió: El Murciélago y lo hizo en 43 días. El libreto de Haffner y Genée era una adaptación de otra obra: Le Reveillon de Meilhac y Halévy, los libretistas oficiales de J. Offenbach. Pero el 1874 era un año difícil y la opereta reflejaba demasiado la bonanza, casi estrepitosa, de los ’60. Quizá por eso no tuvo demasiado éxito en Viena hasta que triunfó notablemente en Berlín. Hoy es la opereta más conocida, chispeante y divertida de las 16 que escribiera. Quizá la que le sigue, a nivel de música pegadiza, sea La Viuda alegre de F. Léhar que nos ofreciera el Mozarteum el año pasado. La música de El Murciélago es tan divulgada que no creo que nadie deje de reconocer la mayor parte de sus melodías. Y el argumento es desopilante. La llamada ópera seria se basaba en argumentos mitológicos o bíblicos como con los cuadros. Cuando irrumpe la ópera buffa o la ópera comique o luego los singspiels cantados en alemán, o las zarzuelas, los temas se aligeran o vuelven directamente graciosos. Los personajes se prestan para hacernos reir. En la ópera buffa es frecuente poner cambios de ropa para confundir y engañar a los amantes. Aquí el cambio en Adele de una mucama en una distinguida dama, la de Rosalinde en una condesa húngara. Los temas húngaros como las czardas son infaltables en estas operetas vienesas. El arresto de Alfredo, el diálogo entre dos falsos franceses, el Chevallier Chargrin y el Marquis Renard los obliga a inventar un francés. Un príncipe ruso adolescente, Orlovsky, que vive aburrido y que ordena expulsar de sus fiestas a quien no se divierte, son todos personajes que se prestan a actuaciones llenas de hilaridad. Es también típico de la ópera buffa que los notarios sean inoperantes y tartamudos. En este caso además se llama blind que en alemán significa ciego. La orquestación, la musicalidad, la delicadeza y la chispa de Strauss no dejan de sorprenderme. Un detalle: las óperas serias incluían arias correspondientes. Cuando casi al final, el enojado Gabriel Eisenstein disfrazado de abogado insiste en que Alfredo y Rosalinde confiesen todo, canta unos pocos compases: "Ich bitt’ mir alles zu gesteh¦nà’, que parecen algo serio, pero dura pocos segundos. Las Arias femeninas de Adele y Rosalinde por momentos podrían ser cantadas por Donna Anna o Elvira del Don Giovanni, pero no dejan nunca de ser graciosas. Lástima que faltó el personaje de Frosch el guardiacárcel, personaje hablado y silbador, ciertamente el más cómico de toda la obra. Felicitaciones a cada uno de los solistas, Rosalinde, Adele, el tenor con un apellido perfecto para el papel: Smiriglia, el marido preso, Gabriel y el Murciélago que pudo vengarse, Falke. Normalmente el príncipe Orlowsky suele ser interpretado por una mezzo, o por un tenor, porque se supone que sea un joven muy joven (como el Cherubino de Mozart que es interpretado por una soprano vestida de varón). Pero en este caso el papel estuvo a cargo del contratenor Lucas Villalba, dueño de un caudal potente de voz en un registro tan poco común. Excelente desempeño del Coro Universitario. La Orquesta sencillamente admirable y el Director no sólo, como siempre fue preciso y exacto, sino que visiblemente era quien más gozaba de todos. En el couplet del 2¦ Acto Mein Herr Marquis comenzado por Adele, abundan los "hahaha’ de la soprano y del Coro pero el "hahaha’ más visible era el del Maestro Siffert. Qué lindo gozar de lo que se hace y hacernos gozar a nosotros; para responder igual que Eisenstein, Falke y Frank en el 2¦ Acto: "Merci, merci, merci’
Una venganza divertida
(El murciélago. A cargo de la Orquesta Sinfónica y Coro Universitario de la UNSJ, junto a solistas del Teatro Colón. Dirección Emmanuel Siffert. Fin de la temporada de Mozarteum San Juan, Auditorio Juan Victoria.)

