Estudia en el Colegio Central Universitario y como a toda adolescente, le gusta escuchar música -romántica, onda Sergio Dalma, dice- y estar con sus amigas. Pero además, esta jovencita de 13 años tiene una pasión, el piano, cuyo estudio le consume largas horas. Dedicación que más allá de limitar lo que podría ser la rutina normal de cualquier chica de su edad, ha rendido sus frutos: el año pasado se presentó en el concurso Vicente Costanza, del que salió con el primer premio; resultado que le extendió el pasaporte para tocar como solista junto a la Sinfónica local. Y ese momento tendrá lugar esta noche, a las 21.30, cuando Mariana Montañez Reta -de ella se trata- vuelva a interpretar el nada sencillo Concierto para piano Nº 12, bajo la batuta del prestigioso director invitado, el venezolano César Iván Lara.
"Estoy feliz aunque un poquito nerviosa’, dice a DIARIO DE CUYO la jovencita, una de las más pequeñas en ganar este certamen (junto a Julieta Romero, en 2005) por el que ya pasó en 2010, cuando obtuvo un segundo premio compartido que también la llevó a actuar con la orquesta local, una de las pocas del país que da esta chance a jóvenes promesas. "Me dieron a elegir Hyden o Mozart, que me gustó más por la forma de escribir, con movimientos muy diferentes’.
"Mozart es un autor complicado por la técnica depurada que exige y por el estilo. Además es un concierto largo, ronda los 25 minutos; tiene pasajes de virtuosismo y otros de una musicalidad profunda. La preparación ha sido ardua, clases muy largas y frecuentes, sobre todo porque cuesta arrancar después de vacaciones; pero está bien, los ensayos han sido con muy buen clima y el director es excelente’, comentó su profesora desde 2009, Ana Inés Aguirre, para quien "la sensación de tocar junto con la orquesta es incomparable y es una alegría y un orgullo que ella tenga la posibilidad de hacerlo a esta edad’.
La carrera musical de Mariana comenzó de la mano del cello, instrumento que tocó durante 2 años para luego cambiar por el piano, donde tiene como referentes a Bruno Gelber y Marta Argerich. "La verdad es que lleva tiempo, pero no me arrepiento, porque después de los conciertos estoy muy contenta’, cuenta. "Me gusta la música y me gustaría dedicarme a esto, pero más como concertista que como docente’, agrega la joven pianista, admiradora de Bruno Gelber y Marta Argerich, horas antes de lo que recordará como una de sus primeras grandes actuaciones.

