Con la charla y exposición de Ana Gallardo (que tuvo que ver con su colección de gallos decorativos, que perteneció a su padre, un poeta granadino; y con la que puso en valor viejos recuerdos y emociones) anoche llegó a su fin en la sede San Juan la 1ra Bienal Internacional de Performance, que hasta el 7 de junio se lleva a cabo en diferentes provincias de Argentina. Con el Museo Provincial de Bellas Artes (MPBA) Franklin Rawson como epicentro de la debutante movida, pero con escenarios tan variados como el Centro Cívico e incluso el Cementerio de Capital; los "performers" locales y foráneos dieron rienda suelta a la imaginación, cautivando, provocando y hasta generando rechazo; remezón artística donde la indiferencia fue lo único que brilló por su ausencia.
"Quiero compartir con mis amigos nuestra alegría de haber presentado la perfo Funebria en el cementerio de San Juan Capital (NdeR: el domingo pasado al mediodía) y que fue una experiencia muy emotiva porque la gente que participó o que simplemente estaba de visita en el cementerio, se animó. Ellos se acercaron y contaron sus historias que serán recopiladas en formato audio para integrar un archivo de historia oral", comentó en su cuenta de Facebook Verónica Gabriela Meo Laos.
Directora del elenco local Ob Caenum, en charla con DIARIO DE CUYO Guadalupe Suárez Jofré se manifestó satisfecha con la experiencia, y dijo que según les comentaron, su Dispositivo Obsceno "fue una de las performances de la convocatoria que más público tuvo". En cuanto a la recepción por parte del público, contó que "la gente estuvo muy atenta al desarrollo de la propuesta y recibimos varias devoluciones muy positivas". Sin embargo reconoció que "nuestra propuesta preveía la circulación del público al rededor del dispositivo de mirada que proponíamos, y creo que esto no se dio por lo poco habituada que está la gente a propuestas de este tipo. Justamente valoro que aparezca la posibilidad de empezar a trabajar el museo con estas propuestas, más allá de la Bienal", agregó Suárez Jofré, quien destacó la disposición del personal del museo para con los artistas y dejó como sugerencia que "hubiera sido mucho más interesante programar varias (performances) en el mismo día, para aglutinar público; y tener algún tipo de devolución de cierre, con una mirada crítica que acostumbra a hacer el museo con propuestas visuales, que a la gente que asiste le sirven de guía para acercarse más significativamente al arte".
Señalado como uno de los más provocativos, Mauricio Poblet dio qué hablar con su Esercizi del pianto. El artista mendocino rasuró todo su cuerpo en el Museo (bajo una falda, ya que no pudo quedarse desnudo completamente, tal era su intención) y caminó hasta el Centro Cívico para depositar allí su trenza (que portó en la boca) y esa "bola de pelos" rasurados; símbolo de "descargar ciertas angustias" y de "vomitar el sistema". En alusión a la devoción por la Difunta Correa y como ofrenda, complementó su vivencia llevando botellas de agua que completaron su ritual. "Para mí fue una experiencia bastante nueva, sobre todo porque era un contexto nuevo. De hecho me fui unos días previos al día que me asignaron la acción porque quería familiarizarme con el lugar. La idea era hacer como una ceremonia de devoción, convertir un hecho íntimo en un hecho colectivo. Y lo que me pasó con las personas que estuvieron presentes fue grandioso, sobre todo porque en ese momento sentí un gran respeto, todos expectantes, sin decir mucho, se generó un ambiente de sensaciones muy nuevas para mí", señaló a este medio.

