En febrero del año pasado, para una producción de DIARIO DE CUYO (donde artistas sanjuaninos tenían que contar qué harían si fueran su ídolo por un día), Carlos García eligió como referente a su tocayo, Carlitos "La Mona" Jiménez. "La Mona no sólo marcó mi infancia musical, sino literal. Popular, de la gente, de todos, sin distinción de sexo, raza, ni color de piel. La Voz del pueblo hecha canción. ¿Qué cosas no hizo desde su lugar a través del arte? Casi con un centenar de discos bajo el brazo, La Mona jugó a ser canillita, solidario, generoso; y cantó con casi todos los músicos del país y diversos del extranjero. ¿¡Qué más puede hacer!? Y temáticamente escribió sobre todo", lo elogiaba con vehemencia por entonces. Pero lo que no imaginaba el líder de La oveja negra y los García es que meses después de esa nota iba a tener la posibilidad de estar cara a cara con su ídolo, de cantar invitado por él en un templo del cuarteto cordobés y encima que el astro esté muy interesado en grabar un tema suyo. El sueño se cumplió en julio en el Monumental Sargento Cabral, donde La Mona se presenta todos los viernes desde hace 30 años. Allí, ante una multitud (hablan de unas 7 mil personas) Carlos con su hermano en la batería, bancados por La Mona y su troupe entonaron Paloma Loca y Ruleta Rusa, mientras el cuartetero arengaba al público y alentaba al sanjuanino.
"Fue increíble, el tipo es un rey y la gente lo ama. Por suerte le caímos bien, estaba muy contento… Yo me había llevado la ropa en un bolsito y me cambié ahí, cuando me vio (García se caracteriza por llevar largas, anchas y colorinches polleras) se reía y me decía que estaba loco… y que por toda esa producción que llevaba eligiera un tema más para cantar", recuerda en charla con DIARIO DE CUYO el vocalista, que fue testigo de las doscientas personas que lo esperan cada viernes en la puerta de su casa, antes de ir al "templo", adonde ingresaron juntos para actuar, anécdota mediante.
"Íbamos por la puerta del costado con La Mona, y uno de los seguridad me paró fuerte con una mano en el pecho, para no dejarme entrar; entonces Carlitos se dio vuelta y enojado le dijo ‘¡Eh pelot… dejalos pasar que son Los García!’. Fue muy chistoso, porque yo mismo me decía "¡¿y quiénes son Los García?!’".
Viejos fans, los Oveja le venían haciendo la guardia a Carlitos desde hace tiempo, con ese sueño de que cantara con ellos como lo hicieron ya Jorge Serrano y Los Caligaris. El año pasado, cuando La Mona estuvo en San Juan, lo esperaron en el hotel para hacerle escuchar el tema en cuestión. Llegó dos horas más tarde, cuando lograron acercarse, los derivó a su mánager; insistieron, amablemente volvió a derivarlos, los guardias sacaron a la gente del hotel y como ellos tenían un par de conocidos, lograron permanecer. Era ahí o nunca. Entonces Carlos sacó su celular, donde tenía guardada la canción, la puso y empezó a cantar encima: "Carlitos no tiene facha, Carlitos no es un pintón…", aún inédita. Entonces La Mona se dio vuelta, le pasó un número de teléfono y les dijo que se contactaran. Así lo hicieron, tres semanas después les devolvió el llamado, los invitó a La Docta y con esa larga charla telefónica que continuó con otra en el estudio del cordobés, empezó a transitarse el sueño, que aún no termina. ¿Por qué? Porque tanto le gustó "La canción de Carlitos" a Jiménez, que les dijo que va a cantarla y a grabarla también.
"Su estudio es impresionante, el sonidista, la gente que lo rodea, él como persona…", elogia Carlos García. "Al Sargento Cabral no es fácil entrar… han tocado con él El Mono de Kapanga, Pity, grosos, y nos invitó a nosotros. Para nosotros cantar con La Mona, al que veíamos desde chicos en los bailes de Colón Jrs… hemos mamado su música… es lo máximo", valoró.

