Después de 23 años, la agrupación volvió a hacer historia. Para el público que lo fue a ver, superó las expectativas y guardaron un recital imborrable en su memoria. Casi 30 mil personas tuvieron el privilegio de volver a ver a los Guns N’ Roses actuando en vivo. El estadio mundialista del Club Rosario Central fue el epicentro de una explosión atómica de sonido y potencia musical. Axl Rose, Duff McKagan (bajo), Slash (guitarra principal), Dizzy Reed (teclados), Richard Fortus (guitarra rítmica), Frank Ferrer (batería) y Melissa Reese (teclados) ofrecieron un show con inoxidables clásicos del rock. El repertorio de 23 hits que incluyó "It’s so easy’, tema que inició la velada, seguido de "Chinese Democracy’ y "Welcome to the jungle’, obras que marcaron las almas rockeras de los espectadores. Axl y Slash fueron las vedettes del show, con gestos, cambios de vestuario y corridas de una punta a otra del escenario, que demostraba una vez más que la fórmula noventosa no estaba todavía corroída por el paso del tiempo.

"Live and let die", acompañado por fuegos artificiales desde el escenario, montado éste con un importante despliegue tecnológico de luces y pantallas gigantes. Para sorpresa de todos, los acordes de "El padrino" sonaron como preludio de "Sweet Child O’Mine", un clásico que tampoco faltó a la fiesta. Tras la presentación en Rosario, Guns N’ Roses hará otra escala en Buenos Aires para tocar en River Plate este viernes 4 y sábado 5 de noviembre, con Airbag, la banda argentina de soporte.