Ni Ricardo Arjona ni Ricardo Montaner ni Jorge Rojas. Quien ahora se pregunta "A dónde va el amor" es Alejandro Segovia, pero no del mismo modo que sus famosos colegas. El próximo viernes, el conocido cantante y músico sanjuanino (también veterinario, sí) que mostró las uñas como escritor e intérprete de sus propios textos, volverá a subirse a un escenario para desgranar un nuevo espectáculo que continúa la línea humorístico-musical con la que debutó el año pasado en el rubro de los unipersonales. Un show de poco más de una hora (que siempre le resultará poco, lo sabe) en el que compartirá una selección de desopilantes reflexiones e interrogantes relacionados con el amor de pareja, de principio a fin… y un poco más allá también. Y, dato no menor, aunque las historias, preguntas, pensamientos y demás que deshojará con su particular estilo puedan ser los de muchos, en este caso el punto de partida son sus propias experiencias. "Sí, hay muchas cosas autorreferenciales porque, bueno, todos lo hemos pasado por eso alguna vez. Y advierto a la gente a la que no le ha pasado, que no se ría tanto y tome nota porque le va a pasar en cualquier momento, es cuestión de tiempo, nadie se va sin que suceda…", bromeó en charla con DIARIO DE CUYO de cara al estreno. Una rentré que lo tiene caminando por las paredes, pero al mismo tiempo feliz de haber blanqueado esta faceta que despuntaba puertas adentro, en círculos más íntimos; que se liberó en la pandemia con El lado B, su debut; y que fue tan bien recibida por los sanjuaninos -varios de los cuales hace tiempo siguen sus ocurrencias en las redes- que lo dejó con ganas de reincidir. Y acá está de nuevo.
"A dónde va el amor es un show de humor y música que trata sobre el amor de pareja. Habla de amores pero más de desamores, que traen cosas más viscerales; y de lo que sigue al desamor, que es el post amor. Voy mechando con videos de auspiciantes -en joda- y con canciones de novelas de distintas épocas como La dama de rosa, Cristal, Una voz en el teléfono; que son como separadores entre los monólogos. Y al final un tema mío, Amor en el juzgado, que habla de todo lo que pasa cuando se mezclan matrimonio y patrimonio, apenas separados por una letra", dio más detalles el artista, que estará acompañado en escena por Pablo Barbera en bajo y Francisco Segovia en batería.
"Hay varios textos del Face, otros que están en el libro y también nuevos; algunos escritos apenas me separé y que fueron como un catalizador. Uno canaliza a través del humor y con el tiempo, aquellas cosas que parecían terriblemente dramáticas, ya no lo son. Cuando las podés contar con humor, es que ya están liberadas, es de algún modo abuenarse con el pasado, que además es lo que uno eligió ¿no? Hay un montón de anécdotas que por ahí he contado con humor en lugares más íntimos y mucha gente se sintió identificada, así que será algo así, pero con un poco más de producción", explicó Segovia, quien si bien no perderá su identidad sobre las tablas, "seré como un interlocutor de Roberto ‘Tito’ Bajón, un coach de antiayuda, un gurú desmotivador que va a contrapelo con la cosa impostada de la felicidad, con una mirada más ácida y realista". Eso sí -va spoiler-, al final no terminarán coincidiendo del todo, porque Segovia también ha experimentado en carne propia que el amor "trae muy buenas energías"; de hecho contó que quien le sugirió que sacara su libro y llevara su humor al teatro fue nada menos que su actual pareja. "Son cosas que dos años atrás ni las hubiera imaginado, ella creyó en mí antes que yo", se sinceró el autor, para quien -bastante lejos de lo que sostiene Tito Bajón- "estar enamorado es el mejor estado; y no amar para no arriesgarse a un desamor es como no querer vivir porque un día te vas a morir".
Si bien como cantante Segovia sabe bien lo que es estar ante una platea, asegura que este formato lo expone aún más. "Pararme de frente al público fue una novedad. Me acuerdo que las primeras funciones con El lado B costaron, luego fui agarrando más confianza y ahora estoy más seguro. Igual paso unos nervios infernales al principio, porque no es lo mismo que estar cantando y con el piano adelante, que es como un escudo", dijo el artista, que no pretende colgarse ningún cartel. "Yo no me paro en la postura de actor porque no lo soy ni tengo formación como actor, sino simplemente de contar algo como en una reunión de amigos, sólo que en vez de hacerlo ante cinco personas, es en un teatro", expresó el protagonista, que en el camino aprendió que la espontaneidad es una de sus fortalezas y que no siempre lo que él considera "la bala de plata", finalmente lo es.
"En el humor estás todo el tiempo en el filo, porque estás jugando con acción y reacción. Tenés que causar gracia y con la respuesta te vas retroalimentando. Yo por ejemplo no tengo un guión, tengo disparadores y según como reaccione el público, me explayo más en un lado o en otro. Es complicado, por eso también es muy expuesto… cada función es totalmente distinta a la otra, hay algunas cosas que andan bien siempre, pero hay gags que no pegan igual. Hay que pilotear cuando vas en vuelo, ese es el gran desafío", opinó Segovia, para quien hay un motivo que amerita despegar la nave y asumir el riesgo otra vez.
"Con El lado B hubo una muy buena respuesta. Sentir que la gente se ríe con lo que uno habla o que te corten con aplausos a la mitad es una energía muy fuerte. Que te vayan a ver los mismos sanjuaninos, que somos bravos, y haciendo humor en estos tiempos… La verdad es que la respuesta sobrepasó mis expectativas, estoy muy agradecido", señaló, empecinado en seguir haciendo reír a sus comprovincianos. "Vamos a desdramatizar. El humor exorciza todo", afirmó.
EL DATO
A dónde va el amor. Viernes 22 de abril a las 22 hs en el Cine-Teatro Municipal de Capital (Mitre pasando Mendoza). Las entradas cuestan $1.000 y están en venta en boletería del teatro (de 9 a 13 hs y de 17 a 21 hs) y por internet ingresando a https://agenda.municipiosanjuan.gob.ar/

