Algunos llegaron listos desde su casa. Con el vestuario justo y la cara maquillada. Otros se pusieron el gorrito que compraron en la puerta y se prepararon para ver a su ídolo. El payaso más famoso de la Argentina estaba por salir a escena y los chicos comenzaron a mostrar su ansiedad, acompañados por sus padres que también hicieron palmas llamando a Piñón Fijo, la gran estrella de la tarde ayer en el Estadio Cubierto Aldo Cantoni.
El show comenzó con Sol y Jere, los hijos del artista que son parte del espectáculo hace unos años y esta vez también lo acompañan en la gira que festeja los 25 años de carrera de Fabián Gómez, el hombre detrás de la máscara. Como en toda fiesta de cumpleaños que se precie de tal, hubo una torta sobre el escenario y de ella salió cantando Piñón para la sorpresa de los pequeños.
Rodeados de atriles que en realidad eran pantallas, con un buen marco de luces, las canciones de siempre y algunas nuevas fueron brotando, mientras que los personajes como Gnomi y Kenchu, fueron apareciendo para interactuar con los chicos y sus padres que corearon todas las canciones junto a sus hijos, algunos incluso más efusivamente que los nenes.
Algunos bien participativos y desenvueltos, otros como petrificados de emoción, los niños disfrutaron a su manera de la música, los juegos y los malabares que hacía su colorido anfitrión. Ni siquiera Piñón pudo mantenerse alejado de la fiebre mundialista, y en un guiño con los papás tocó los acordes del pegadizo cantito Brasil, decime qué se siente y hasta les pidió perdón a los varones porque se estaban perdiendo el partido entre Brasil y Colombia que se disputaba a la misma hora.
El espectáculo siguió y por supuesto no faltó el hit Chu chua, que todos cantaron bien fuerte. Así pasó Piñón Fijo de nuevo por San Juan, dejando alegría flotando en el aire. Los chicos, felices.

