De las 9 Sinfonías, quizá la 4º sea la menos conocida. La anterior es la famosa "Heroica" y la siguiente se inicia con los 3 compases quizá más tarareados en toda la historia de la música. La 4º fue considerada por Wagner como "música fría" y sin embargo es quizá la más íntima. Robert Schumann se refería a ella como la "grácil cultura griega" que aparecía rodeada por dos gigantes germánicos. Quizá por eso nos parece "menos grande" que las otras, aunque es prácticamente contemporánea con la 5º. Adagio: La introducción lenta es una vuelta a Haydn y su Sinfonía 102, es el modelo. Ambas comienzan parecido y están en Si Bemol Mayor. La de Haydn es de 1795 y la de Beethoven de 1806. También sus primeras dos sinfonías se inician con un adagio -pero son reconocidamente "haydianas"-. Pero ya no es Haydn y del comienzo suave va creciendo y se convierte en un allegro vivace. El maestro Baremboin señala que desde el inicio va cambiando de tonalidad como "buscando" salir de un cierto caos (hubiera sido impensable para Haydn o Mozart) hasta que se hace la luz en el estallido del allegro. 2- Adagio: fue definido por Berlioz como "Una canción imperturbable de pura armonía". No es frecuente que Beethoven insista en esto que llamamos "cantabile", pero ¡oh casualidad! el 2º Movimiento de la sinfonía 102 de Haydn es un adagio y también "cantabile" -como todos sus adagios- pero no es Beethoven. Y antes de comenzar la "canción" los segundos violines hacen una marca tipo "tic-tac", algo típico de un acompañamiento que nunca desaparece, sino que permanece como una presencia insistente y sugestiva para la melodía siguiente. 3- Allegro vivace: Sólo en sus 2º y 3º Sinfonías Beethoven llama a su 3º Movimiento "scherzo", pero éste lo es y enérgicamente feroz, y ¡oh, nueva casualidad! Haydn no tiene scherzos en sus 104 sinfonías. El tono es como un diálogo en el cual los violines responden impertinentes a las propuestas dulces de los vientos madera y cornos. 4- Allegro ma no non troppo: otro final "haydiano", veloz y juguetón con algo de "perpetum mobile". Curiosamente me parece detectar por brevísimos momentos 4 compases que aparecen y desaparecen y que son como una variación de un tema que Beethoven usó en "Las Creaturas de Prometeo" y en una Contradanza y sublimó en la Heroica. Imagino que es como si dijera: "Admiro a Haydn, pero me permito cambiar tonalidades y… soy el que ya conocen". Y ya que mencioné a Schumann, cito un párrafo de su obra "Sobre música y músicos": "Sí, amen a Beethoven, ámenlo bien pero nunca olviden que el llegó a esa libertad poética a través de largos años de estudio y reverencien su incesante fuerza moral. No busquen en él lo anormal, sino vuelvan a la fuente de su creatividad. No ilustren su genio con la Novena sinfonía solamente, pueden hacerlo igual con su Primera sinfonía o con la Grácil Griega".
Según se dice un tal Carl Uhlig había inventado una "concertina" (tipo de acordeón con botones) distinta y la presentó en una feria en Leipzig. Parecía útil para reemplazar a un órgano en ceremonias litúrgicas. Pero otro alemán -Heinrich Band- inició su producción artesanal y hubo una cooperativa llamada. Band-Union, y de allí el nombre se transformó en "bandoneón". El instrumento llegó a ambos márgenes del Río de la Plata con inmigrantes. Años más tarde, un marplatense nieto de italianos que creció en Nueva York, pasó a Bs As, y luego estudió en París con Nadia Boulanger llegó a dominar este instrumento alemán -que según parece ya no se fabrica más- y revolucionó la música tanguera ganándose numerosos enemigos. "Nadie es profeta en su tierra". Piazzolla es un profeta que fue reconocido afuera de su tierra y finalmente aquí también. Su Concierto para bandoneón y orquesta tiene 3 partes: 1- Allegro marcato: empieza toda la orquesta y el solista juntos. Pero éste logra una cadencia para mostrarse. 2- Moderato: aquí sí empieza el bandoneón a estirar su "fuelle". Encontramos al Piazzolla sentimental. En su momento pasa a ser totalmente música de cámara, bandoneón, primer violín y chelo. Cuando pasan a ser dos chelos era increíble ver a padre e hijo por un lado y a dos hermanos chelistas por el otro. A mi corazón porteño se le "piantó una lágrima". 3-Presto: Con estridente bombo termina la obra. Alguien me preguntó el mismo viernes por la mañana: "¿Pero Piazzolla es tan lindo como dicen?". Respondo: "¡¡Sí!! es lindísimo… y tenés que escucharlo".
Viendo -y escuchando- a Pedro Ignacio Calderón dirigiendo a su hijo Esteban recuerdo la frase: "Lo que se hereda no se hurta" y podemos aplicarla también a Gioacchino Rossini (1792-1868). Su padre era "músico orquestal" y su madre cantante de Ópera. Fue un "niño de teatro" predestinado a componer óperas. Hasta Rossini las operas eran para un teatro y un momento concreto, no para la eternidad. Comenzó como cantante a los 12 años y a los 18 compuso su primera ópera, pero en ese tiempo había estado escuchando de todo y escribiendo "partecitas, arias, etc." "La italiana en Argel" es un "dramma giocoso" que estableció su reputación en 1813. La música "turchesca" (turca) era una manera de reirse de algo que no era tan risible poco tiempo antes, la amenaza del imperio Otomano. Rossini también compuso "El Turco en Italia", Mozart había escrito: "Zaide" y "El rapto en el Serallo"; Peter Cornelius "El Barbero de Bagdad" etc. etc. La Obertura comienza con 6 delicados compases repetidos 3 veces, la 4º vez no llega a terminar y estalla la orquesta, siguen las cuerdas y ahora acompaña el oboe y por fin el ritmo se hace totalmente Rossiniano!! En 1822 Rossini fue a Viena a conocer a Beethoven, pero la diferencia de idiomas y la sordera ya casi completa de Beethoven impidieron el diálogo. Además Beethoven nunca amó la ópera italiana y se despidió del maestro de Pesaro con un: "Siga componiendo Barberos" que parece que no le cayó muy simpático. Pero nosotros hoy podemos oír perfectamente a estos dos gigantes y a nuestro propio, Piazzolla; claro que para eso ¡Hay que ir al Auditorio! porque Beethoven se fue quedando sordo, pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.

