Córdoba, 20 de enero.- Se encendió la mística del festival, esa mística que nos trae al duende de Cosquin para celebrar noche a noche las pocas horas de sueño que se apuestan para recuperarse de tanto baile.

La apertura tuvo la típica bendición del sacerdote de Cosquin y también el himno que hermana a cada habitante del terreno nacional.

Posteriormente, sin introducción alguna, fue el turno del Ballet Camin de bailar el Himno de Cosquin.

Suenan campanas

Marcelo Simón se encargo de darle palabra a los fuegos artificiales que iluminaron la noche. El aire se lleno de humo y de destellos iluminaron las sonrisas del público presente. La apertura tuvo la dramatización de personajes de Molina Campos, quien se dedico a darle humor a la cotidianeidad en la vida rural con rasgos exagerados en sus miradas, ojos saltones que soltaron la carcajada a más de uno.


Así se dio la apertura, encaminando el inicio para que se diera a conocer la agrupación Alma de Luna. Pasaron de presentarse en la peatonal al escenario mayor y esta vez tuvieron la responsabilidad de abrir una nueva edición. Demostraron porque fueron elegidos el año anterior y recibieron un gran apoyo del público.

En la dulce espera

Paola Bernal, que desde hace un año regentea su peña detrás de la prospero molino, pese a estar embarazada de ochos meses no se quiso perderse de la fiesta y dijo presente. Hizo alusión a realizar una obra a través del tema La Creación y tocando su panza demostró por el buen momento que está atravesando.

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Otro momento a destacar fue cuando canto Morir de Vez en Cuando, en el cual mostró la libertad que tiene para expresarse. Con dulzura y una firmeza en la voz que llena el cuerpo de alegría. Con Tizon y Fuego expreso que no solamente tiene música para mostrar sino que también tiene la palabra para estos tiempos en cuales uno se compromete, posteriormente fue aplaudida por toda la plaza.

Cerro su presentación con Tiembla con una banda semi-eléctrica de guitarra, bajo y percusión. Además tuvo como invitados a los músicos de Inti Huayra y un ballet que emulo el baile típico boliviano. Fue un cierre para aplaudir bien fuerte la evolución que logro a través de los años con su banda.

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Noche santiagueña

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Raly Barrionuevo arranco bien arriba con Ey Paisano. Más tarde dedico un tema a todos los mochileros que anduviesen por la plaza. Levanto definitivamente la plaza con Chacarera del Exilio y de ahí en más no tuvo más remedio que recurrir a la elección del público porque se le había acabo el repertorio.

Ante la insistente ovación popular, Marcelo Simon dijo “habría que ser muy malo para no dejar seguir a un artista que se lo ha ganado“y de esa forma le permitió tocar sus temas de cierre. Uno junto a Marcelo Gómez, también proveniente de Frias, y el último un popurrí con base en rock que Raly comenzó con El Caminante y lo finalizo con una versión de Comandante Che Guevara.

Solo y acompañado​

A pesar de lo contradictorio del subtitulo, Peteco Carabajal, estuvo por momentos solo y luego con los invitados alternando.

Como en el patio de su casa. Tuvo su show en la primera luna a altas horas de la madrugada como acostumbra a hacerlo. Con su violín introdujo un largo repertorio. Tuvo como invitados a muchos artistas debido a que ejecuto alrededor de 22 canciones. Pero los principales fueron Laura Ros y Mavi Diaz entre otras mujeres.

Este show ya lo había presentado en buenos aires, pero el santiagueño sorprendió a todos con la extensión. Comenzó con Desde el Puente Carretero, su tradicional Las Manos de Madre. Hasta se dio el lujo de presentar un tema nuevo llamado Guerrillero Santiagueño.

Se pudo observar la destreza de zapateo de Peteco junto a otros 2 bailarines.

Cerró la trasmisión muy cerca de las 5 de la madrugada con Rubén Patagonia y el Duende Garnica y puso la plaza entera de pie tocando El Olvidao y los Indios de Ahora. Fue un show realmente divertido para el recuerdo. Para tesorarlo