Los más chiquitos con sus pintorcitos de colores y los más grandes con guardapolvos; ayer, más de 2.000 chicos concurrieron a las dos primeras jornadas de conciertos didácticos del Auditorio J. Victoria provenientes de establecimientos de Capital, Chimbas, Rawson, Santa Lucía y Pocito. Cuando la Sinfónica ya estaba lista, luego de hacer de las suyas en los jardines del complejo, los alumnitos ingresaron a la sala coordinados por sus maestras, al igual que ocurrirá hoy de 9.30 a 10.30 y de 11 a 12.30 y mañana a las 14 y a las 15. Con sus ojitos grandes, los más tranquilos sentados con sus piecitos en el aire porque no llegaban a tocar el suelo y los más inquietos parados con sus mentoncitos apoyados en la butaca de su compañero, los nenes y las ‘seños’ disfrutaron desde el primer momento en que apareció el maestro Filar Mónico -una estructura de 2 metros de altura, mezcla de madera y tela- que los recibió entre bromas y guiños futboleros. Para comenzar la función, organizada desde la Fundación Banco San Juan junto a la Sinfónica dependiente del Centro Orquestal de la UNSJ, el Gobierno de la Provincia y el Auditorio; un gracioso títere director de orquesta les explicó a sus mini espectadores que para que la Sinfónica arrancara era necesario ‘un silencio de fascinación, ese que buscamos como cuando queremos escuchar el canto de un pajarito’, explicó, para dar la bienvenida al titular de la orquesta, el suizo Emmanuel Siffert; describir las familias de instrumentos y dejar helados a los chicos cuando llegó el turno de hacer sonar el tambor. La magia llegó con la puesta en escena de Cascanueces; versión basada en la suite del ballet de Tchaicovsky con las marionetas de David Gardiol y Edita Sigalat. Narrado por Gardiol, el cuento de la princesa Clara, que recibe un cascanueces en forma de soldado para Navidad y que al dormirse sueña que ese muñequito se convierte en un valiente príncipe, hizo suspirar a las niñas. En cambio, fue la batalla en la que su enamorado se enfrenta a capa y espada al malvado rey de los ratones, lo que más atrajo a los varoncitos. A su vez, una china haciendo su danza tradicional y un ruso con frenéticos giros provocaron las carcajadas de la menuda platea. Pero, como los sueños, sueños son… al despertarse -a la fuerza, porque quería seguir durmiendo, para risa de los peques-, la joven se topa con un chico que resulta ser igual a su pretendiente, tremenda sorpresa para los bajitos que se fueron contentos y a los abrazos con sus amiguitos.