Suele oírse que todo adulto guarda en su interior al niño que fue. Sea cierta la cita, o no; lo que al menos es seguro es que varios adultos guardan algunos recuerdos de esa niñez que se escurrió en un abrir y cerrar de ojos. Un juguete, por ejemplo, que marcó su infancia y que hoy es motivo de recuerdos y añoranzas. Esa muñeca como la que no había otra en el barrio, la batería de cocina que aún brilla como oro, o los muñequitos de plástico que soltaban las riendas a la imaginación. Hoy, cuando se celebra el Día del Niño, cuatro protagonistas del ambiente artístico local comparten ese pedacito de niñez que aún conservan y guardan como un tesoro.

Convertido en una suerte del túnel del tiempo, el estudio fotográfico de DIARIO DE CUYO se llenó de las risas de estos grandes-chiquitos, que entre broma y broma, se descubrieron jugando otra vez, entre ellos y con esos chiches que por unos minutos, los devolvieron a la infancia.