Dos hombres que ya pasaron los 80 años, son los protagonistas de una disparatada charla que es el nudo del conflicto en Parque Lezama, nombre de la obra y lugar en el que Juan José Campanella ubica la acción de su primer trabajo teatral, una adaptación de la pieza del norteamericano Heb Gardner -llevada al cine con Walter Matthau y Ossie Davis en el Central Park, bajo el título Yo no soy Rappoport; en Buenos Aires se conoció una versión con Onofre Lovero-. En tono de comedia, el guión muestra en carne viva a dos maestros de la escena como son Luis Brandoni y Eduardo Blanco, quienes se presentaron ayer a las 19, en un Teatro Sarmiento repleto, en el marco de la temporada 2015 de la Fundación Protea.
Aquí, Brandoni recrea a León Schwart, un fabulador que dice haber sido militante comunista y que asegura ser agente secreto, aunque se pregunta porqué le propusieron esa actividad a los 82 pirulos; pese a que su hija quiere encerrarlo en un psiquiátrico. Él salta de aventura en aventura y prefiere ser "varias personas que una sola".
Por su parte, Blanco interpreta a don Antonio Cardoso, su polo opuesto; un viejo cascarrabias cansado de las mentiras de su compañero de banco y al que le preocupa la ceguera que puede hacer que lo despidan del edificio donde es auxiliar hace 4 décadas. Anécdotas van, anécdotas vienen; los actores hacen gala de su química, su manejo de los diálogos y del espacio. Una historia amena, que subraya que de las diferencias también se aprende.

