Mónica Farro, una de las vedettes más conocidas tanto en Uruguay como en Argentina, será protagonista del Fashion Show que se realizará mañana en Albardón, de la mano de Ernesto Malla. Modelo profesional, conejita Playboy y actriz de comedia, la exuberante artista encabezó varios espectáculos con éxitos de taquilla. Sin embargo hoy, temporalmente, está alejada de las marquesinas y sólo elije eventos privados, ya que atraviesa una difícil situación personal: el procesamiento judicial de Juan Suris, su actual pareja, implicado en una causa de narcotráfico que se convirtió en un escándalo mediático en el último verano. Previo al desfile, la uruguaya habló con DIARIO DE CUYO.
– ¿Por qué tomaste un descanso en teatro y TV?
– Porque la oferta que me hicieron para actuar en verano no me convenía económicamente. Trabajo para vivir, no vivo para trabajar. Además, no hay mucha televisión para que yo pueda hacer tampoco.
– ¿No fuiste convocada a Showmatch?
– No y tampoco me interesa mucho estar. No estoy indignada, ni molesta porque no me hayan llamado. Me da igual, a Marcelo le podés servir como no le podés servir, hay miles de personas para estar en ese programa, yo no vivo de Showmatch. Me interesaría hacer otra cosa diferente. Por ahora lo bueno es que gracias a mis elecciones, dispongo de mucho tiempo para poder viajar y ocuparme de mi pareja y estar cerca de él.
– ¿La causa de Juan Suris afectó tu vida profesional?
– De la causa no te puedo hablar mucho, pero sí puedo decirte que estamos muy bien los dos. Esta situación en lo laboral no me perjudicó, porque las decisiones laborales que tomé las hice incluso, antes de conocerlo a él.
– ¿Cómo soportás esta distancia?
– Diariamente por teléfono nos estamos comunicando. Me contiene más él a mí que yo a él. Cualquiera puede pensar que estar en la cárcel es gravísimo, lo peor que te puede pasar, pero la verdad que estoy tranquila, porque donde está no es un lugar tan malo. En lo emocional estoy estupenda y mi vida es normal, tengo muchas actividades al día: el solárium, el spa, el gimnasio, reuniones con mis amigos.
– ¿Te hartó la sobreexposición pública?
– No es divertido tener guardias en mi casa durante diez días. Entiendo que soy mediática y que todo se tornó en un escándalo. De lo contrario, hubiera sido una causa más como cualquier otra en Bahía Blanca. Me molesta que haya gente tan idiota diciendo mentiras en la televisión que no tienen ni idea de lo que está pasando. Sólo repiten bol… Los que realmente saben lo que sucede son los abogados, él y yo. Él está solamente procesado, no condenado.
– El hecho de ser famosa, ¿te hace más pesada la carga?
– No lo tomo como un peso encima. Si hablan de mí, por algo será. Obviamente no me gusta esto, nunca pensé en mi vida estar involucrada en algo así. Nunca en mis 38 años sabía lo que era pisar una comisaría. Pero el ser humano es un bicho de costumbre y pude acostumbrarme a todo esto. Lo único que quiero es que mi pareja esté libre. Rechacé propuestas para irme del país porque él está preso y no quiero dejarlo solo, ni vivir lejos de él. Trato de evitar la prensa así que me guardé en mi casa para estar pendiente de él. Mi prioridad es Juan, ojalá se resuelva este mes. No se me termina el mundo, ni me arrastro llorando por los rincones, porque no se murió, Juan está haciendo un retiro espiritual. Lo veo cuando puedo y me comunico por teléfono. Tengo fe que saldrá.
– ¿Te castigan por ser vedette?
– Es difícil estar en el medio, trabajar, que me pongan un título y mantenerme en actividad. Durante 7 años que llevo en el ambiente, con 9 obras en cartel, donde siempre soy la figura, que nunca golpeé puertas a nadie, que tuve cuatro temporadas en el Bailando por un sueño, todo eso habla muy bien de mi persona y todavía me siguen llamando para trabajar. Quiere decir que soy vigente y las cosas las hago bien. Si no hubiera tenido malas experiencias con mis exnovios, podría haber disfrutado de una vida mejor.
– ¿Por qué creés que no hay otras ofertas en tele para vos?
– Porque la tele nos encasilla como huecas, que sólo somos vedettes para mostrar el cuerpo y no sirvamos para otra cosa. Cuando a la gente se le pase esa idea y entienda que tengo capacidad para hacer algo diferente, quizás la historia pueda cambiar. Si me buscan, me encuentran. Es más, me gustaría hacer ficción y tomar el papel de villana, la mala de la historia, me odiarían de verdad.

