Durante la noche del viernes pasado -y madrugada del sábado-, la ciudad ofreció, en simultáneo, distintos conciertos y permitió observar a las diferentes "tribus" urbanas que convocó cada uno. Si bien se evidenció un público de preferencias antagónicas, los variados espectáculos homogeneizaron las diferencias con un mismo lenguaje: la música. Con esa premisa, numerosos grupos enarbolaron su ideología, desterraron los prejuicios y conquistaron la noche, aún con el gélido viento sur.

Una de las opciones convocantes, fue la presentación del disco de Susana Castro "Cuentan que…", en el teatro Municipal. Allí, la tribu adulta demostró que lo suyo pasa por melodías profundas, reflexivas y sin estridencias. Esa línea es la que propuso el nuevo material de la jachallera, que relata con música, algunas leyendas relevantes y mitos cuyanos. La sala estuvo casi llena y Castro cautivó con su elocuente color de voz y un look acorde, entre hechicero y pseudo dark, bastante infrecuente en el folk. Sin la motivación de un show musical, en frente del Municipal, en la plaza 25 de Mayo, los floggers, otra de las tribus nómades, marcó su territorio sin pedir licencia. Este conjunto de jóvenes fanáticos del chat y del fotolog, intercambiaron sus creencias "fuera del sistema" y poblaron el tradicional espacio público con su indumentaria extravagante. Pero ellos no fueron los únicos que se agruparon para expresar su identidad durante la fresca y polvorienta velada del viernes. En forma paralela, en el Auditorio Juan Victoria, se pobló de amantes del "bel canto", escuchando la gala lírica de la 8° función de abono de Mozarteum. Con una convocatoria tan fabulosa como sus voces, la soprano Paula Almerares, el tenor Marcelo Puente y el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de la UNSJ, ofrecieron un concierto supremo. El cierre, con el Brindis de La Traviata de Verdi fue el broche perfecto para esta tribu pomposa y amante de la excelencia. Simultáneamente, en el estadio abierto Parque de Mayo, los jóvenes desesperaban por el rock y el agite. Allí, la propuesta fue escuchar la dupla Ratones Paranoicos y, los muy en boga, Kapanga. Con una afluencia de casi 2 mil personas -todos jóvenes rebeldes y enardecidos- la muchachada se enfundó en frenesí y no paró de corear los temas del binomio nacional. Con look deportivo, Juanse comandó con eficacia a la tribu adolescente y "treintañera" y elevó su éxtasis con Sigue girando y una seguidilla de clásicos como El rock del pedazo, Vicio o Carolina. Muchos chicos se amontonaron para sobrellevar el frío imperante, pero que no debilitó las ganas de continuar su rítmico descontrol con Kapanga. A las 12:43, el "Está bueno estar en San Juan después de 4 años sin vernos las caras" de "El Mono" Fabio renovó la energía. Con excelente sonido, el "grupo del momento" y su desenfadado estilo ofreció alocadas canciones como Todo terreno -de su nuevo disco homónimo- y Fumar -graciosa apología al porro-. "Despenalizado, obviamente", dijo el Mono. Quedó en claro que la tribu de la juventud no escatima adrenalina y se enajena del prejuicio.

Por último, en Ranqueles, el encuentro de renombrados Dj’s nacionales atrajo a la tribu más "cool". Con una ambientación muy vanguardista -sillones y puff blancos, telas colgantes y luces psicodélicas-, la fiesta de Bar Dubai Live no decepcionó y entretuvo a los "jóvenes sintéticos". El set list comenzó pasada la medianoche con el progressive house de Cristian Gandini, siguió con Alejo González, Guille Guero y culminó en la madrugada con Dellamónica. El amplio espacio del local bailable fue escenario de un grupo de chicos dance, esos que no paran de consumir agua mineral, visten a la moda y se distinguen del resto por encapsularse en su mundo de éxtasis.

En busca de identidad, de un sentido de pertenencia o simplemente de un buen momento, las distintas tribus urbanas sanjuaninas salieron a la calle la noche del viernes y, atraídas por sus ritmos, dieron muestra -en celebrada convivencia- que hay espacio para todos.