"Estuve tan mal, que hasta vino un sacerdote a darme los óleos’, contó Ana María Giunta, que volvió a su casa tras padecer serios trastornos pulmonares complicados por su hiperobesidad. "Si Dios me mandó de vuelta, es porque me quedan cosas por hacer", agradeció la actriz de 70 años, que prometió cuidarse.
