No debe ser fácil actuar tanto sin repetirse. Sin embargo, el gran Julio Chavez volvió a mostrar en San Juan que se puede. Red fue la obra que esta vez lo trajo a la provincia, en el marco de la temporada de Fundación Protea. Y ante un numeroso público que disfrutó de su talento, el actor y maestro amasó con oficio una obra profunda, cuyos acertados toques de humor ejecutados con maestría, no hicieron más que reforzar el carácter profundamente reflexivo de esta pieza, que a partir de una charla de artistas en el atelier del experimentado Mark Rothko -él y su ayudante joven- va destapando temas trascendentales, desde la búsqueda de la propia identidad, hasta el destino del hombre (y aunque en cada espectador puede haber incitado otros, muchos).
Excelente performance a la que hace su aporte Gerardo Otero (discípulo del artista en la ficción; y por qué no también en la actuación); buen contrapunto de Chavez (tarea comprometida si las hay). Y donde otro merecido laurel se lleva (vale decirlo) el director Daniel Barone, conocido por sus trabajos en televisión y que debuta con el pie derecho en la dirección teatral. Una propuesta de esas que siempre dejan con ganas de más.
