"¡Es una nenaaa!" decía a cámara un pícaro Guillermo Francella, tratando de contenerse ante la belleza juvenil de Julieta Prandi, en su época de "humor blanco". Venía de varias películas pasatistas, Los Benvenutto y Casados con hijos que aún emite Telefe. Producciones de las que el actor no reniega, pero que hoy parecen parte de una etapa lejana por el giro que dio su carrera.
Estrena a nivel nacional y en las salas de San Juan, El Clan, la nueva película de Pablo Trapero (director también de Carancho, Leonera, Elefante Blanco) y que Francella protagoniza poniéndose en la piel de Arquímedes Puccio, el líder de lo que se conoció como El clan Puccio, responsable de cuatro secuestros extorsivos de empresarios, tres de los cuales terminaron en asesinatos, entre 1982 y 1985.
El actor no oculta el trabajo que le costó recrear a este personaje siniestro, que escondía a las víctimas en su propia casa en San Isidro, donde vivía con sus cinco hijos y su esposa. "Es un personaje difícil, muy retorcido, un chacal. Hubo que construir este Frankenstein", dijo a Telam.
Con este rol, Francella no hace más que profundizar lo que viene siendo una reconversión (si cabe la palabra) del actor que lleva sólo algunos años, pero ha sido productiva artísticamente. La bisagra fue, según él mismo se encarga de destacar, Rudo y cursi, el fime mexicano producido por Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro, en 2008. Después le siguió el hito de El secreto de sus ojos, donde interpretó al memorable compañero de Ricardo Darín, filme de Juan José Campanella que ganó un Oscar en 2010. Luego vinieron una seguidilla de protagónicos con otros reconocidos directores del llamado nuevo cine argentino como Ana Katz, Marcos Carnevale, Daniel Burman. Ahora con Trapero, Francella vuelve a tener la oportunidad de mostrar la madera de la que está hecho.

