España, 18 de junio.- El escritor José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, falleció hoy a los 87 años de edad en su domicilio de Tías, Lanzarote, a consecuencia de un fallo multiorgánico después de una larga enfermedad.
El dolor por el deceso del Premio Nobel, ocurrido hoy en la isla de Lanzarote, Canarias, donde residía desde la década de los 90, es noticia en los medios del mundo.
Según el diario El Universal de México, el primer ministro de Portugal, José Sócrates, expresó hoy su "pesar y tristeza" por la muerte de José Saramago, que consideró una pérdida para la cultura lusa y para todos los portugueses.
"He recibido la noticia con mucho pesar", declaró a los periodistas el primer ministro, que expresó su voluntad de testimoniar esos sentimientos a los familiares del Nóbel de Literatura y darles "una palabra de ánimo".
"Es una pérdida para nuestra cultura", subrayó el dirigente socialista luso al destacar "lo mucho que apreciaban los portugueses la obra de Saramago".
Por su parte, los diarios ADN y ABC.es también se hicieron eco del deceso y el primero destaca la página del premio Nóbel que hoy se fundió a negro en su homenaje, mientras que el segundo titula "El amor y la literatura, las mejores armas de Saramago para combatir la muerte".
El sitio español Público.es destaca el dolor europeo por la pérdida.
Por su parte, el medio colombiano Cooperativa.cl menciona el proyecto ahora inconcluso del escritorm, que trataría sobre la industria armamentista.
El escritor, según indicó la Fundación que lleva su nombre en un comunicado, ‘murió acompañado de su familia, despidiéndose de una forma serena y plácida‘.
Autor de obras claves de la literatura universal como ‘El Evangelio según Jesucristo‘ (1991) y ‘Ensayo sobre la ceguera‘ (1995), Saramago nació el 16 de noviembre de 1922 en el seno de una familia humilde en el pueblo rural de Azinhaga, cerca de Lisboa, bajo el nombre de José de Sousa Saramago.
En 1998, la Academia Sueca de las Letras encontró a Saramago merecedor del Premio Nobel de Literatura en mérito a un trabajo que ‘con parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía continuamente nos permite captar una realidad fugitiva‘.
Sólo un mes antes de recibir el premio Nobel, el escritor visitó Buenos Aires para promocionar su novela ‘Todos los nombres‘, oportunidad en la que también fue declarado Visitante Ilustre por el gobierno porteño.

