Si el cuerpo estuvo o no dentro del cajón que llegó al cementerio Forest Lawn de Los Angeles -donde tuvo lugar el memorial privado- y que luego trasladaron al Staples Center -donde miles de fanáticos y colegas lo esperaban para rendirle homenaje-. Esa fue la pregunta del millón que sobrevoló ayer en el funeral de Michael Jackson, quien -finalmente- descansa en paz, a 12 días de su muerte, cuyas causas todavía se investigan. El portal TMZ (el que dio la primicia sobre la muerte del artista y se convirtió en un referente del caso) aseguró que el cuerpo del artista sí estuvo en ese cofre dorado cubierto de rosas y valuado en 25 mil dólares, que presidió las ceremonias. Otras publicaciones lo ponían en duda. Pero, como fuera, miles de personas se reunieron a su alrededor para darle el último adiós al Rey del Pop, una despedida que transcurrió entre lágrimas, recuerdos, sonrisas, palabras y, como no podía ser de otro modo, música.
El último adiós comenzó muy temprano, con el cortejo dirigiéndose al cementerio más lujos de Los Angeles, en las colinas de Hollywood, hacia donde el féretro había sido llevado con anterioridad y en el que tuvo lugar un encuentro privado, aunque concurrido.
Un par de horas después, la caravana se trasladó al estadio, donde el féretro fue recibido por una ovación y los cánticos de un coro de gospel. Luego que el cajón estuvo ubicado al pie del escenario -en azul y decorado con flores- y que se leyeron varios mensajes (entre ellos de Diana Ross y Nelson Mandela) comenzó el espectáculo, diseñado de manera solemne por el coreógrafo Kenny Ortega (High School Musical) y dominado por estrellas afroamericanas. Coronado todo el tiempo por imágenes de la vida y obra de Michael, proyectadas en pantalla gigante, el emotivo segmento musical abrió con Mariah Carey y Trey Lorenz, que interpretaron I’ll Be There, de Los Jackson Five. Lionel Richie se encargó de dar un tono más religioso con Jesus is Love. "Este es un momento que desearía no haber vivido para ver", dijo apenado Stevie Wonder, que entonó Never Dreamed You’d Leave in Summer. Al canto se sumaron las sentidas palabras de otros amigos, como la actriz Queen Latifah y los ídolos de Los Angeles Lakers Kobe Bryant y Magic Johnson, entre otros.
Minutos después, los parientes del cantante se sumaron a otros artistas para la interpretación de dos clásicos de la carrera de Jackson, We Are The World y Heal The World, para a continuación tomar el micrófono y dirigirse a la audiencia.
"Una parte de ti vivirá siempre en todos nosotros. Puede que ahora Michael te dejen tranquilo. Gracias por todas las sonrisas que pusiste en los corazones de tanta gente y por todo lo que hiciste por otros", dijo Marlon, uno de los hermanos del artista.
La ceremonia -que no registró incidentes de importancia y duró algo más de dos horas y media- finalizó de la manera más emotiva. Con toda la familia de Jackson sobre el escenario, el estadio completo enmudeció ante las palabras de Paris, su hija de 11 años: "Desde que he nacido mi papá ha sido el mejor padre que se puede imaginar y sólo quiero decir que te quiero mucho", afirmó con su voz frágil y rompió a llorar. (EFE, Télam, Reuters)

