"Como no me afectaba la voz, yo seguía fumando, total, qué me iba a pasar", contaba asumiendo la culpa de su estado.
Las limitaciones lo alejaron de los escenarios. Sin embargo volvió a pisarlos en 2001. El hombre de la Rosa fue el espectáculo que armó y que se hizo posible gracias a una manguerita adherida al micrófono que le proporcionaba oxígeno; artilugio que todos confundían con un cable.
En 2002 se le practicó un cateterismo preventivo. Volvió a incursionar en las tablas en 2004, con La profecía. En 2005 regresó al quirófano para una reducción en sus pulmones. Luego de varias recaídas, en diciembre de 2008 se habló por primera vez de trasplante.
Abril de ese año. "El cantante Roberto Sánchez forma parte de la lista de receptores de órganos del Incucai", confirmó los rumores -en una entrevista televisiva- el director de ese instituto, Armando Perichón; revelación prohibida por la ley que le costó el puesto al funcionario en medio de un escándalo.
El 2009 recrudeció su panorama. En marzo fue internado en el porteño Instituto del Diagnóstico, donde permaneció ocho meses. En mayo ingresó a la lista de emergencia, de la que salió temporalmente debido a algunas complicaciones de salud que fueron salvando. Finalmente, el viernes 20 de noviembre, a las 3 de la mañana y con la noticia de un donante compatible (un joven porteño de 22 años, que se suicidó por depresión; escenario que obligó a sortear una traba legal, ya que la ley prohibe la ablación en personas bajo tratamiento psiquiátrico) fue trasladado a Mendoza por la mañana y transplantado en la tarde. Logró superar las 72 horas críticas, alentando esperanzas. Pero poco a poco fueron apareciendo complicaciones (fístulas de traquea y bronquios, insuficiencia renal, infección pulmonar y el grave cuadro séptico) que obligaron nuevas intervenciones de urgencia.
Finalmente, ayer lunes 4 de enero a las 20.40, tras 45 días internado y 80 minutos después del último y severo parte médico; el cuerpo del Gitano -que luchó por su vida de una manera impresionante, casi desesperada- no pudo más.
