El amor por la música popular cuyana es el fuego sagrado mantenido por la familia Troncozo, un clan de cantores, guitarristas y autores sanjuaninos. Gustavo, su hermano Eduardo y el hijo de éste, Martín, juntos se presentarán en público por primera vez, sobre el escenario del Auditorio Juan Victoria (ver aparte) para compartir "la cuyanía" con seguidores de varios rincones del país. Ellos llamaron a este reencuentro, luego de varios años de ausencias y distancias, como "La Vuelta de los Troncozo". Hoy a la noche, hermano, tío y sobrino pondrán en valor su vasto cancionero. Porque antes que nada, más allá de sus estilos, sus rumbos, sus gustos y perfiles artísticos, ellos se consideran como una "familia autoral".
El hecho de reencontrarse fue sin premeditación, producto de una coincidencia de varias circunstancias personales. Así lo cuenta Gustavo: ‘Cuando Martín decidió volver de Europa, no tenía en mente cantar. Él solo quería comerse una punta de espalda asada, un vinito, disfrutar del Zonda, del sol sanjuanino, pero como uno se engancha fácil en esto, no hubo forma de evitar que saliera este recital. Además, mucha gente amiga nos quiere ver de nuevo juntos, están entusiasmados con la vuelta de Martín’, habló el músico quien recordó los mejores momentos que pasaba con Martín mientras fueron el Dúo Los Troncozo y luego, con muy poca duración, La Trova2.
El Dúo Los Troncozo se gestó a principio de los 90, admirando a Peteco, Cuty y Roberto Carabajal, Teresa Parodi y Antonio Tarragó Ros, como sus principales referentes: "nos entusiasmaron porque sentimos esa necesidad de crear nuevas canciones, renovar el cancionero cuyano. Anduvimos casi seis años, pero Martín fue entonces que encontró el amor de su vida y decidió radicarse en Italia", relató Gustavo, que para el 2008 hizo su consagración en Cosquín.
Por su parte, Martín, que hace su carrera solista en Europa hace seis años, aprovechó su descanso en San Juan dijo que: "Hoy estaremos, no porque seamos una propuesta musical solamente, sino que somos una propuesta autoral, queremos valorizar lo que hemos escrito en estos años. Cada uno tiene su camino propio, pero la obra de mi papá, mi tío y yo es lo que nos motiva a hacer este recital".
Y Eduardo, que llegó hace pocas horas de San Luis, expuso su visión: "es una emoción enorme, porque Martín se va, Gustavo queda en el aire y mi obra también porque les aportaba mis canciones. Cada uno supo acomodarse con el tiempo. Yo empecé a cantar en público tardíamente. Gustavo ganó en Cosquín, Martín encontró su meta. Hoy cada uno escribe y compone y lo hacen muy bien. Eso me llena de orgullo".
Los tres tienen un sello propio. El "Chalchalero" es Eduardo, Martín es el "académico y versátil para ensamblar cualquier estilo, el "talento interpretativo" lo tiene él, mientras que Gustavo se ubica en el medio de ambos y se define como el más autodidacta e intuitivo de los tres.
La canción que identifica a Gustavo es "Romance de la luna sanjuanina", en cambio el tema de Martín es "Sanjuanina de mis sueños" y la de Eduardo es "La cueca del vino nuevo", un clásico ya del cancionero cuyano.
A la hora de crear, explicó Eduardo que "Gustavo tiene una forma especial de cantarle al paisaje sanjuanino. Pinta nuestra aldea para que la conozca el mundo. Mi forma de escribir es distinta, me valgo de otras herramientas, pero le canto al presente, no tanto a la añoranza, pero Martín es un genio para musicalizar. Los tres podemos sacar una canción en cuestión de minutos, una hora o en meses. A veces sale de un solo tirón. Otras quedan inconclusas, paradas y eso forma parte de este juego, de la fantasía, de este amor musical. Lo que hacemos es una declaración de amor".
El clan Troncozo fue impulsado por Don Aristóbulo Troncozo, padre de Gustavo y Eduardo. Fue un cantor de "amigos", de estar con muchos guitarreros en la casa, de andar en serenatas por los barrios. "Ese amor por la música la generó y un tío, pariente por parte de mi mamá. Él era el poeta, el lírico, el bohemio, el zurdo, cuya intelectualidad y filosofía nos las transmitió. En casa se respiraba arte todo el tiempo. Eso fue lo que impulsó a nosotros a componer", dijo Gustavo.
Tocar juntos por primera vez, será en principio "cumplirle el sueño a la vieja, que falleció en abril de este año. Ella fue la gran pechadora de todo esto, siempre quiso vernos actuar juntos", agregó.
"Mi padre cantaba sus valses antiguos, el viejo nos inculcó todo. Se armaban tremendas guitarreadas en casa. Así nos criamos. Eso viene en los genes. Ahora la hija de Martín ya está cantando, eso sí que es una bella herencia de familia", concluyó el mayor de los Troncozo.

