El Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson sumará nuevos visitantes, cuando desde agosto instalen en todas las salas textos curatoriales y epígrafes en escritura braille, a partir de un proyecto para incluir a las personas no videntes en la experiencia cultural que significa visitar un museo.

"Trabajamos en conjunto con la Escuela Luis Braille, fuimos a las fuentes para hacer algo que tuviera sentido. Ellos vinieron y nos asesoraron y nos estamos capacitando, porque de qué sirve decir que estamos abiertos a recibirlos si no estamos preparados", explicó la directora Virginia Agote.

El museo tendrá un circuito especialmente diseñado para ciegos; que además de los textos de las salas, incluirá señaléctica y un relieve especial en el piso que los ayudará en el recorrido. También habrá un guía especialmente capacitado para las visitas programadas que puedan realizarse y en caso de que llegue de imprevisto algún visitante no vidente.

La experiencia se completará con el tacto, porque seleccionarán una serie de obras de la Colección permanente que (previa evaluación del equipo de conservación del museo y autorización del artista) podrán ser tocadas por los visitantes ciegos para apreciarlas. Agote explicó que "fundamentalmente serán esculturas en piedra o bronce, que es un material que no se daña, otras, podrán ser tocadas con guantes especiales, y algunos cuadros con relieve, como Difunta Correa de Carlos Gómez Centurión también estarán en el circuito, que estará señalizado", con una marca que significará que están habilitados a explorarla con las manos.