Viena, siglo XIX. Personajes de clase acomodada se involucran en un enredo de faldas y pantalones que tiene como clímax un baile de máscaras, infidelidades y venganza. Alrededor de esto gira El murciélago, la entretenida opereta de Johann Strauss hijo, que el próximo viernes, en versión concierto, cerrará la Temporada 2015 de Mozarteum San Juan, con artistas nacionales y locales dirigidos por Emmanuel Siffert, en el Auditorio Juan Victoria.
"En las alas del viento vengo, como Romeo de Verona", le canta Alfred a Rosalinda… que es nada menos que una exnovia, ya casada. El romance prohibido abre la puerta de este enredo lírico, al que muchos señalan como la obra maestra de Strauss; y que tiene mucho de opereta, zarzuela y comedia, con una "instrumentación brillante".
El cantante Alfred intenta seducir a Rosalinda, pese a que está casada con Von Eisenstein. Como el marido en cuestión debe ir a la cárcel a saldar una leve condena, Alfred le propone a Rosalinda reunirse. Así lo hacen justo cuando Von Eisenstein se marcha "a cumplir su castigo" (sospechosamente muy bien arreglado y de buen humor). La pareja infiel bebe, charla y en medio de los arrumacos aparece la ley, que irrumpe en la casa: Alfred es confundido con el marido (¿quién otro podría estar en esos menesteres junto a una mujer casada?) y arrestado.
Esa noche, Rosalinda decide asistir a la fiesta del Príncipe Orlofsky a la que fue invitada y entonces libera a su criada Adele, quien aprovechará la licencia para asistir a esa misma fiesta, invitada por "su hermana". ¡Lo que ninguna imagina es que Von Eisenstein también estará allí! Es que su compañero de andanzas, el doctor Falke, lo convence de presentarse a la prisión un día después de la citación para asistir esa noche a la fiesta donde habrá hermosas mujeres, con una identidad falsa. Pero esta vez no es diversión lo que quiere Falke, sino vengarse de Von Eisenstein, que una vez lo hizo volver de un baile de disfraces, a plena luz del día, vestido de murciélago y jamás olvidó ese bochorno. Dispuesto a la vendetta, planifica y ejecuta cada detalle.
Fiesta en el palacio del aburrido Príncipe Orlofsky. Falke le ha prometido que será una noche inolvidable. El seductor Von Eisenstein asiste como el Marqués Renard. Allí se ve atraído por una joven… ¿que lleva un vestido de su mujer? Cuando cree reconocer a la criada -que efectivamente le sacó el vestido a su ama y que llegó hasta allí por un ardid de Falke- ella lo niega y lo desaira. A quien él no descubre es a su mujer, que ha sido testigo de su escarceo con Adele gracias a Falke, quien entonces se la presenta al "Marqués" como una joven húngara, de la que también queda prendado. Con un antifaz en su cara, ella le sigue el juego a su propio esposo, coquetea con él y en medio del flirteo, se apodera de su reloj.
Fin de la fiesta. Von Eisenstein va a presentarse en verdad a la prisión… y encuentra varias caras conocidas con las que estuvo la noche anterior. En medio de una gran confusión, van cayendo las máscaras, se descubre toda la verdad y cuando Von Eisenstein comienza a reprochar la infidelidad a su mujer, ésta le muestra el reloj que obtuvo cuando él creía seducir a "la joven húngara". "Mano a mano", cruzan perdones y festejan.

