Con la pluma, el lápiz, las tintas y el carbón, la correntina Catalina Chervin traza formas, líneas, manchas, texturas, entre la luz y la oscuridad. Como ella lo define, crea ‘grandes batallas’ en el papel. ‘Mis dibujos también son trazos cortados, papeles rotos, con rajaduras, con lastimaduras, con líneas sutiles que gritan desde las profundidades de la historia misma, de mi propia historia’, en esta autoreferencia, conecta su pasado, el legado familiar y también su presente. Una de sus obras, ‘Torre II’ de la serie ‘Apocalipsis’ (Premio Trabucco en Dibujo 2005 de la Academia Nacional de Bellas Artes) forma parte del patrimonio del MPBA FR y que próximamente el público podrá apreciar en una nueva muestra que está preparando con la curaduría de Ángel Navarro. Catalina se encuentra en la provincia por unos días para conocer el museo y otros puntos turísticos y DIARIO DE CUYO aprovechó su visita para entrevistarla.
– ¿El dibujo en negro es la forma más directa y simple para narrar la realidad?
– El arte es valido si excede al artista. La obra va más allá de contar mi vida o un momento. El arte no solo debe estar para que el artista hable de sí mismo. Trabajo con el blanco y negro como una elección personal. Empiezo con una caligrafía y se va armando el mundo a partir de un trazo, de una línea en el infinito, buscando así contar algo más allá de lo que muestro.
– Esta decisión estética, ¿también es ideológica?
– Exactamente, porque mi obra es política. Sufrí la dictadura de los ’70 y de esa tristeza que tiene Argentina, me permito expresarme, entre muchas otras.
– Si bien el negro puede connotar tristeza y sufrimiento ¿Por qué busca en lo monocromático, espacios de luz y esperanza?
– Porque hay belleza y esa belleza da esperanza. No le tengo miedo a la belleza. El arte puede ser dramático y hasta asqueroso, pero sin perder belleza. No me asusta esta oscuridad que tenga el ser humano. El blanco y negro no es triste en realidad. Al usar la pluma, el Rotring y muy pocos materiales, no me interesa tanto el resultado, sino el estudio del espacio, de la estructura, de la línea, que eso me ayuda mucho a tener libertad. Cuando uno más sabe, más libre es. Al menos cuando hablamos del arte, pero no siempre pasa eso, porque también, la humanidad puede usar ese conocimiento para crear cárceles.
– ¿Molesta cuando algún espectador exprese indiferencia ante un dibujo abstracto?
– Cuando me preguntan ‘¿Qué quiere decir?’, bueno eso sí que me irrita bastante. No se permiten observar y mirar, se bloquean a lo que ven. Por eso no le pongo nombres a mis dibujos. Porque no quiero que la gente se tranquilice ante una obra. Al tener un nombre: ‘desnudo’ o ‘naturaleza muerta’, eso permite cierta paz. Pero quiero provocar más signos de preguntas. Mi mayor deseo es que las obras hablen por sí mismas y no hablar de mí. Me molesta cuando expongo y me digan que esta obra refleja un estado de tristeza en mi trazo. Eso no me interesa.
– Del horror del holocausto, de las dictaduras en Argentina y de los horrores del presente: ¿el blanco y negro le ayuda no solo a retratarlos?
– Siento que es una manera de buscar luz y belleza. Mi obra se está volviendo muy dramática últimamente y veo que me desespera mucho. En una escultura que mostraré en San Juan, está hecha con huesos y trapos. Hablo de las crucifixiones y que va más allá de la religión, sino que la crucifixión como símbolo de la domesticación del ser humano. De la misma deshumanización. Por eso en mis trabajos expongo verdades.
– Por todo lo que sufrió su familia en el pasado, que tuvo que exiliarse de Rusia escapando del nazismo ¿Qué sentimientos le produce cuando ve que la historia parece repetirse con la guerra en Europa?
– Es terrible, hay persecuciones y actos crueles a diario. Cada dibujo es un grito y cada dibujo es una batalla con el papel. Me asusta, porque la escultura que estoy haciendo es muy dramática. Creo que a los artistas nos toca hablar de lo que sucede y es tremendo que, en este mundo, haya mucha gente que está volviendo a creer en el nazismo, en el auge de las ultraderechas. Lo que busco es gritar contra estas calamidades.

