Mauricio Bassano proviene de San Antonio de Padua, (Buenos Aires), tiene conocimientos en ingeniería, es músico, pero además, ceramista. Es uno de los pocos que trabaja con la "cerámica negra" en la Feria de Artesanías de San Juan, por no decir el único.
"Mi trabajo se divide en tres partes, lo técnico y lo estético y lo funcional. Trato de hacer escultura modelada sin pensar en el resultado. Juego con mis manos y logro cosas nuevas por ensayo y error", dice el artesano. "Como tuve una crisis existencial en mi vida comencé a viajar y conocí a ceramistas maestros descendientes de calchaquíes y diaguitas de Tucumán y Cafayate" y agrega "¿Por qué no hago utilitarios? Porque no soy común. No me puedo considerar simplemente, un artesano, un ceramista, ni artista; yo soy Mauricio, soy un todo. En cada producto verás una representación de mí, no sigo un arquetipo social, no hago tazas, por mas que económicamente rinda más, eso no me da satisfacción, entonces voy a lo primario, a lo genuino, a lo que me sale de adentro", define con total actitud.
Para lograr el efecto deseado, en que manos, caras y otras y cuerpos de arcilla tengan tanta fuerza expresiva y el color negro, Mauricio emplea una técnica de reducir el oxígeno durante la cocción de la pieza entre 800ºC y 1000ºC, ya sea en horno eléctrico u horno de barro con leña. Sus productos más frecuentes son veladores en formas de manos, sahumadores y juegos de ajedrez. "Las figuras expresan, canalizan mis estados de ánimo. Salen rasgos fuertes, pueden ser lindos o feos. Busco expresiones en los ojos, en los rostros, represento gráficamente mi mundo en tres dimensiones", dijo Bassano.
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