Delfina Frías empezó a estudiar piano este año, cumplió 7 hace unos meses y hoy tendrá su tercera presentación, esta vez en el concierto de Niños y jóvenes intérpretes organizado por el Departamento de Música de la UNSJ, de donde es alumna (ver recuadro). La particularidad es que Delfina estrenará una obra de su autoría, algo que no es habitual en chicos de su edad. ‘Lo que es común es que a esa edad jueguen e improvisen alguna cosita, no que compongan’ comentó la titular de la cátedra de Piano, Ana Inés Aguirre, quien aseguró a lo largo de su carrera sólo "se han dado casos aislados’ como el esta niña.

Con adorables trencitas y algo tímida, Delfina asiente con la cabeza si le preguntan si se siente nerviosa por el concierto de hoy en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, donde presentará El Payaso triste, una breve melodía en La menor que compuso durante las vacaciones de invierno mientras practicaba en su casa, en el piano que sus papás le compraron e instalaron en el comedor cuando comenzó a tomar clases cuatro veces por semana y el órgano con el que comenzó jugando ya no era suficiente. A Delfina, que por la mañana asiste a la escuela Clara Rosa Cortínez, le gusta sacar las canciones que canta y también que escucha en su casa, donde hay mucho estímulo musical, ya que su mamá es docente de esa especialidad y sus dos hermanos mayores, Iván (14) y Nahuel (10), son alumnos de violín en la misma institución que ella, y justamente éste último actuará también esta noche.

"A medida que iba tocando me salían las notas’, contó a DIARIO DE CUYO la pequeña pianista sobre su experiencia creativa que después plasmó en papel junto a su profe. "La obrita que compuso reúne recursos que hemos ido estudiando a lo largo del año. Ella ya conocía la diferencia entre el modo Mayor que es el modo feliz y el modo Menor, que para los niños es el modo triste. Estudiamos una melodía en la tonalidad de La menor en la clase y la siguiente clase Delfina llegó contándome que había inventado una canción’ contó la profesora Mariana Pechuan, quien tiene a su cargo a la niña en las clases individuales dos veces por semana. "En general los chicos improvisan, no es habitual que los alumnos lleguen con la frase completa, que se entienda como canción, una composición con lógica’, explicó la docente, que está haciendo sus prácticas finales.

"En la clase siempre jugamos un poco con los sonidos e improvisamos, pero fue muy lindo ver cómo ella pudo reunir todo lo que sabía y hacer algo propio’comentó sobre el proceso que hizo que Delfina lograra su primera composición para piano que sólo dura algunos minutos, es sencilla, pero tiene todas las características de las obras que está estudiando en este momento, "podría estar incluida dentro de los métodos que está estudiando’, dice Pechuan que acaba de mostrarle a la alumna la partitura que imprimió para su debut, que tiene como ilustración un payaso triste como el que dio título a la pieza que, de todos modos, Delfina sabe de memoria.

"Es una niña muy expresiva y talentosa’ definió la docente a Delfina que cuando crezca quiere ser "pianista y doctora para curar gente".