Aferrada a su pingo tan fuerte como nunca, como si fuera la única oportunidad para convertirse en jinete profesional, el lunes pasado -durante su última monta- Gabriela Barría agarró con valentía las riendas del animal que le tocó en suerte. Debía mantenerse en el arisco lomo del equino, contar los segundos que le faltaban para no caerse, tratar de seguir su ritmo y domarlo con coraje. Finalmente, tras la tercera salida del palenque, en una performance que fue atentamente seguida por el jurado; la iglesiana consiguió el tercer lugar en la categoría grupa y se convirtió -hasta el momento (ver aparte)- en la domadora con el mejor debut y resultado para un sanjuanino, en la historia del Festival de Doma y Folclore de Jesús María.
La joven de 17 años está en tocando el cielo con las manos por la clasificación obtenida -luego de Griselda Nieto (de Córdoba) y Andrea Marelli (de Santa Fe)- en el minicampeonato femenino que inauguró el encuentro cordobés en su edición Nro. 50; y anoche recibió su merecido trofeo en el escenario jesusmariense.
"Siempre me imaginé estar en el campo de Jesús María pero nunca creí que iba a poder hacerlo y encima como representante sanjuanina", había dicho la chica sobre este desafío, que se incorporó este año a la programación del anfiteatro José Hernández (ya hubo un intento en 2010, pero se frustró luego del accidente mortal del jinete misionero Alfredo Spíndola).
La amazona local montó desde el pasado sábado hasta el lunes, ya que la primera luna del encuentro se interrumpió por lluvia y en la segunda, una de las jinetes cayó inconsciente y tuvieron que sacarla en ambulancia, lo que llevó a la organización a suspender el concurso hasta la jornada siguiente, en la que todo se normalizó. Sin embargo y pese a la entrega de premios a las ganadoras, anoche, la doma volvió a parar "por las inclemencias climáticas y con el objetivo de preservar el bienestar de jinetes y reservados", de acuerdo al comunicado que emitió ayer a la tarde la Comisión Directiva.

