Los opuestos se atraen. Una regla que, al menos en los cómics, se sigue cumpliendo. A casi 80 años de su primer encuentro, después de infinitas idas y vueltas, peleas continuas y treguas circunstanciales, tensiones sexuales resueltas e irresueltas, Batman y Gatúbela sinceraron sus emociones y después de un tiempo de convivencia, decidieron dar el gran paso. Superhéroe y exarchivillana se casarán en el número 50 de Batman, un ejemplar especialísimo que saldrá a la venta en los Estados Unidos pasado mañana, 4 de julio, día de la independencia en ese país.

El máximo responsable de esta boda tiene nombre y apellido: Tom King, exagente de la CIA devenido escritor, a cargo del destino del Hombre Murciélago desde hace dos años. "A esta altura, quería hacer algo nuevo con Batman -contó King-, algo que lo sacara de su zona de confort. Quitarle la pena y darle felicidad me pareció una buena idea. Después de todo, tomar la tristeza de los demás y reconvertirla en esperanza es su verdadero superpoder. Además, aun sin caer en lo autobiográfico, los guionistas siempre terminamos escribiendo sobre nuestras vidas personales. Y yo estoy muy felizmente casado con el amor de mi vida y tengo tres hijos hermosos, así que quería poner en papel y tinta china lo que pienso sobre la importancia de este tipo de relaciones y este tipo de compromisos".

 

Que los fanáticos no desesperen. Batman no abandonará las ligas superheroicas para pasarse al género romántico. "Este es un casamiento moderno -augura King-, más parecido al mío que al de mis abuelos. Cuando me casé, llevaba tres años de convivencia con mi esposa. Teníamos una experiencia previa que la boda, como ceremonia, no cambió en nada. Para Batman y Gatúbela será igual. Un evento maravilloso, por supuesto, pero al otro día despertarán siendo las mismas personas. Los dos sienten lo mismo: el casamiento es un papel. Su amor no está basado en lo que pueda decirles un sacerdote o un juez de paz".

 

La boda de Batman y Gatúbela es, en verdad, el casamiento entre sus personalidades secretas, el multimillonario Bruce Wayne y la enigmática Selina Kyle. Y el camino que los encuentra en el altar se estuvo desandando en las historietas durante el último año. Vida en común en la Mansión Wayne y la Baticueva, la alegría compartida entre el grupo más íntimo de superhéroes y la elección de Clark Kent (Superman) como padrino. Pero el cómic, como toda aventura, necesita de un peligro que detone la acción. Y en el universo de Batman, el peligro tiene la cara blanca, el pelo verde y la locura como carta de presentación. El Guasón, enojadísimo por no haber sido invitado a la ceremonia, dirá presente en la iglesia con una idea fija: Matarlos a todos.

 

¿Y entonces? ¿Ni felicidad ni perdices para los tortolitos encapotados? Según King, "Batman tiene una característica especial, que lo hace único. Para él, la felicidad no implica un final feliz. Como personaje, se motiva con la pena y se agiganta con el dolor. Esa es la parte de su carácter que todos los guionistas hemos enfatizado. Por eso, cuando le damos felicidad, en realidad le estamos dando conflicto. En este caso, un conflicto que nunca hemos visto antes, y mi intención es mantener ese conflicto. Dicho esto, también creo que es posible ir en otra dirección. Hacerle conocer la felicidad completa y después arrancársela de cuajo, por ejemplo. Con este casamiento, levantamos una vara muy alta y generamos muchas expectativas. Pase lo que pase después, estoy seguro de que valdrá la pena".

 

Fuente: La Nación