Tan sólo unos días después del estreno de su última pieza en la Opera de Wuppertal, la coreógrafa alemana Pina Bausch -renovadora de la danza moderna- murió ayer a los 68 años, víctima de un cáncer que le diagnosticaron hace cinco días. Bausch, que tuvo sus incursiones en el cine (Y la nave va, de Fellini; o Hable con ella, de Almodovar), tenía planes de realizar una película sobre su trabajo junto con Wim Wenders.
Cuando Bausch salió al escenario por última vez, para recibir los aplausos del público, los asistentes se pusieron de pie y le tributaron una gran ovación, sin saber que era una despedida definitiva. Pero al comienzo, la radicalidad de sus obras levantó varias críticas. Su creación combina muchos tipos de música, desde éxitos populares a música clásica, y también usa recursos expresivos como el canto, la recitación y la pantomima. Además se baila entre el agua, el barro o claveles de plástico. Pina Bausch parecía haberse propuesto desde sus comienzos convertir sus coreografías en obras de arte totales.
