Sin embargo, a pura música, el muchacho que creció como Raymond Ayala, trascendió su vecindario, se convirtió en un empresario exitoso y productor de cine (Talento de barrio, que en su país hizo saltar la taquilla e incluso superó a superproducciones norteamericanas como Batman), pero sobre todo, alcanzó el reconocimiento como "la máxima figura mundial del reggaetón". Se bautizó Daddy Yankee y el 2 de julio realizará una presentación en Córdoba, donde comenzará su gira nacional, que seguirá dos días después en Buenos Aires.

En charla con Télam, se manifestó agradecido y satisfecho por la explosión de su propuesta en la Argentina (donde ya llenó cuatro Luna Park) y se prepara para tocar en el estadio Diego Maradona de Argentinos Juniors, en medio de una fuerte expectativa.

– ¿Por qué crees que triunfaste en un país que tiene una movida tropical tan fuerte?

– Siempre Argentina tuvo muy buena música, pero faltaba ese espacio que ahora ocupa la música urbana que aquí se fusionó con la cumbia y en el resto de Latinoamérica con salsa, merengue, vallenato y bachata.

– ¿Pero esperabas semejante suceso?

– Sabía que íbamos a impactar en los países latinos, pero no esperaba esa explosión a nivel mundial porque la música urbana es una representación pura de la latinidad y es más fuerte que una moda.

– ¿La música urbana tiene contenido social?

– Siempre ha existido una fuerte presencia de la cuestión social en mis temas, lo que pasa es que no los difunden por radio o TV, donde prefieren pasar lo más bailable, pero sí se escucha en los barrios.

– ¿Y contar esa realidad es la clave del éxito?

– El éxito nuestro se debe a que hay una conexión genuina entre el barrio y los intérpretes. No importa de qué país eres, el barrio siempre es igual con un diferente escenario. Todos los barrios, los caseríos, tienen las mismas adversidades, las mismas necesidades, las mismas esperanzas y el mismo amor.

– ¿Y cuánto tiene que ver la sensualidad del baile?

– El ritmo no se puede parar de bailar. Si eres varón y ves a una chica "perreando", moviendo las piernas y la cola, te enamoras. Este es un baile cachondo y, por suerte en la Argentina, las niñas bailan alocadamente, exudan pasión, y eso está bien bueno.

– ¿Cómo empezaste?

– Empecé cantando en el barrio con mi DJ usando los vinilos del rap de Public Enemy, Rakeem, Wu Tang Klan y Big Daddy Kane. Siempre tuve lengua rápida para hacer "freestyle". De hecho sigo trabajando así, casi no escribo, voy a la cabina y digo lo que siento. Así empezamos a sacar las canciones y así se identifican con ellas. Una vez me invitaron al festival de una radio importante de San Juan y cuando me presentaron la gente explotó y gritaba mi nombre pese a que yo no tenía promoción. Allí había próceres de la música de Puerto Rico. Y de esa manera me vinieron a buscar las compañías.

– Empezaste en forma independiente.

– Lo que pasó es que los hombres de las radios, de la TV y de las disqueras están en la oficina, no van a los locales o a los barrios a ver artistas, no saben qué pasa en la calle. Nadie nos quería ofrecer un negocio, entonces nosotros creamos nuestra propia empresa con fabricación y distribución de discos y merchandising. Los empresarios se rigen por el "ver para creer", y cuando ven -a veces- ya es demasiado tarde. Entonces yo les expliqué: "Soy independiente, fabrico, distribuyo y vendo mis discos, eso que me ofreces por tres millones de discos, es lo mismo que voy a ganar vendiendo 30.000 discos, pero quedándome con todo. Prefiero vender menos y ganar más dinero". Vinieron a verme todas las compañías, pero con Universal hubo un acuerdo de asociación. Ellos me distribuyen los discos pero yo sigo siendo un artista independiente. – Algo así te pasó con el cine…

– Yo sabía que también en el cine había un vacío que no estaban viendo y que esto lo llenaba. Por eso hice una película con un personaje creado, pero con sucesos que todos los jóvenes viven.

– ¿Y qué pasó con tu película?

– Nadie me quiso ayudar a producirla, y entonces puse el dinero porque quería hacer un filme que contara la vida del barrio. La de un cantante rodeado por la calle, por el realismo, por lo verdadero.

– ¿Tenés más proyectos para el cine?

– Ahora estamos en otro proyecto que queremos que sea muy real como las películas de Spike Lee o de John Singleton, porque cuando haces cine independiente tu no puedes hacer cuentos. Soy fanático del cine independiente porque por su realismo tiene la misma calidad que un tanque de 20 millones de dólares. (Télam).