Ambos tenían 24 años cuando protagonizaron la película sobre la vida del cantautor argentino José Alberto Iglesias Correa, conocido como Tanguito, que dirigió Marcelo Piñeyro. Cecilia Dopazo y Fernán Mirás no eran figuras entonces y el éxito de Tango Feroz fue un espaldarazo a sus carreras. El año pasado, 22 años después, la película (que en 1993 fue vista por 1.700.000 personas, con un fervor poco habitual para con las producciones nacionales) fue reestrenada con una versión remasterizada y los actores estuvieron frente a frente con sus versiones jóvenes, incluso con aquella recordada escena de los dos bailando desnudos (que valió que Playboy quisiera contratar a la actriz). En una charla con DIARIO DE CUYO, Dopazo y Mirás, hablaron con la emoción y nostalgia de haber sido parte de una producción que significó un punto de inflexión en la filmografía argentina, que resurgió tecnología digital mediante, y que hoy también llega a una sala local, inaugurando la digitalización del Cine Teatro Municipal esta noche, con la presencia de Mirás.

¿Cómo vivieron el reestreno?

Cecilia Dopazo: Bien muy contenta. Cuando me dijeron que la iban a reestrenar me sorprendí, nunca me imaginé que esto te podía pasar dos veces en la vida. Después caí en que era verdad. Esperamos que el público tenga ganas de verla otra vez, los que son de mi generación y los de 30, 35 para abajo, tengan ganas de descubrirla.

Fernán Mirás: Como un suceso absolutamente extraño. Siempre supe que la película había sido el éxito que fue, pero para mí fue una experiencia subjetiva y muy curiosa. Fue un suceso que me da mucha alegría y me hace tomar conciencia del fenómeno que fue, más allá de la cantidad de público. Me encuentro con padres de compañeros del colegio que me cuentan dónde la vieron, con quién, me entero de historias a partir de este reestreno. Es una película que a la gente que le gustó, la tiene muy asociada a un recuerdo, eso es lo más curioso.

¿Cómo fue verla de nuevo?

C.D.: nos juntamos todos, nos emocionó, nos encantó.

FM: Soy al que más le cuesta ver la película, fue curioso verla 21 años después, la copia es mejor que cuando se estrenó, por lo que descubro cosas, como las telas, se ven como las recuerdo que eran, se ven mejor con el HD, la fotografía luce mucho más.

Fue muy extraño, es muy movilizante ver la película, en la función privada que organizó (Marcelo) Piñeyro con todo el equipo, fue raro, primero, volver a encontrarnos. A Cecilia le pasa lo mismo, te ves tan chiquito… yo me veo más parecido a mi hijo que a mí. Es movilizante. Siento que es una película que resistió muy bien el paso del tiempo, parece hecha ayer. La película me remite a cosas del rodaje, la veo y me acuerdo del frío que hacía el día que filmamos tal escena.

¿Sentís que te cambió hacerla?

FM: Primero el rodaje fue una experiencia maravillosa para todos. Con cualquiera que me encontré durante estos años que estuvo en Tango, todos le tenemos un cariño muy particular. El rodaje fue mágico y todos estabamos muy involucrados como si fuera propia, no era un trabajo más. Después, cuando fue el éxito que fue, cambió mi carrera.

¿Cómo es verse 20 años después?

C.D.: No la había visto de nuevo, la pasaban mucho por Volver… pero el problema es que la película se veía muy vieja, en tele se la veía celeste, grisácea, te costaba ver. Esta es la gran novedad, la vez ahora en el cine y parece filmada ayer, es impresionante, técnicamente hablando, tiene una fotografía y una luz, que yo creo que no tenía cuando se estrenó. Me alegra mucho que Marcelo Piñeyro nos haya puesto en valor nuevamente.

FM: Bastante aceptable. La película en un punto te obliga a evaluar esa situación y podría decir que me veo muy chico y hay cosas de las que tengo más conocimiento como actor y me da cierto placer poder verme a esa edad y sentir que el instinto me guiaba bien; me digo, "eras muy chico, está muy bien…", y me perdono la vida. Es un papel del que siempre estuve orgulloso, era muy complejo, con todo lo que tenia que ver con los musicales, pero también la historia de amor, el manicomio, él como músico, muchas aristas, yo era muy chico y muy inconsciente.

¿Cómo se inscribe Tango feroz en la escena del cine nacional?

C.D.: Fue un hito, realmente en la historia del cine, veníamos de la dictadura, haciendo poco cine y el que se hacía, era para hablar de lo urgente, lo que acabamos de vivir. Era entendible. Después hubo como un silencio del cine, se hizo alguna cosita liviana. Con Tango Feroz vino a reverdecer un cine que hablaba de otras cosas, entretenimiento a partir de contenido. La posibilidad de hacer algo diferente. No se puede pasar por alto lo que fue Tango Feroz en el cine.