Que la música uruguaya hizo pie en Argentina. Que la clave de su grupo es no dormirse en los laureles. Que otros géneros le están ganando escena al rock… Se llama Roberto Musso, es la voz líder del combo charrúa Cuarteto de Nos, que se completa con Santiago Tavella, Álvaro Pintos, Santiago Marrero y Gustavo ‘Topo’ Antuña; que hoy vuelve a San Juan para despedir junto a sus fans locales el disco Habla tu espejo. Antes de pisar el escenario, dialogó con DIARIO DE CUYO.
– Y un día, los uruguayos vinieron para quedarse…
– Y las propuestas son muy disímiles entre sí, no competimos. Lo que se ve es la punta de un iceberg, porque hay una cantidad de actividad cultural en Uruguay que es increíble, hay millones de grupos y artistas. – ¿Por qué Argentina? – Tocamos muchas más veces acá que en Uruguay. Hoy, con la convocatoria que tenemos, en Montevideo podemos hacer 1 o 2 shows por año y las ciudades del interior son muy chicas. En total, hacemos 3 o 4 fechas por año en Uruguay contra las más de 20 que hacemos acá. El año pasado, tocamos más en Colombia y en México que en nuestro país. El rock está acotado, ahora que no está muy de moda… – ¿No? ¿Cómo ves la escena rockera en Latinoamérica?
– Es una minoría muy chica. En Colombia, Venezuela y México la música de la calle es más que nada lo caribeño, el cuarteto y el reggaetón, entonces, el rock va más para público alternativo, me da la impresión. – ¿La música tropical está eclipsando al rock?
– Sí. Mucho es parte de esta generación de usar y tirar, de todo lo que se consume en sí mismo muy rápido y que no deja ningún mensaje ni nada. Las letras son literales, no hay nada de ficción.
– ¿Y qué se hace con eso? – Seguimos luchando desde las trincheras porque el público que va a vernos es increíble. Ver a tantos adolescentes y gente joven cantando todas canciones con rabia, con gracia o lo que sea, te hace pensar que todavía hay un futuro y se puede apostar, hasta niños de 11 o 12 años que van con sus padres, eso es lo más increíble para mí. – Entonces tenés asegurado público para rato…
– Siempre digo eso (risas). Un niño invitado por el padre, mañana es una entrada pagada por ese niño que se hizo grande. ‘El Cuarteto…’ no envejeció con sus fans, sino que tiene un recambio generacional. – ¿Y a qué se debe eso? – Porque no tenemos problemas de meter sonidos que quizás no sean tanto de nuestro palo, por estar cambiando cada tanto la óptica de lo que decir, no somos presos de un género o un estilo por miedo a que a la gente no le guste, vamos por el camino contrario. Nuestro secreto es patear el tablero cada tanto; eso creo que es lo que hace que se sume gente más chica, en mi teoría.
– ¿Por qué esa necesidad de estar en constante cambio?
– Hoy, el músico ya no vive de la venta de discos sino de la facturación de los shows, de las giras y los festivales; me encanta y soy un defensor del disco conceptual, pero hoy la gente escucha canciones en la radio y a veces ni sabe si quiera quién la canta o de qué disco es, entonces trato de verle potencial a una canción, incorporada al vivo. – Habla tu espejo llegó en 2015 y ya le dicen adiós…
– En realidad, es una excusa porque en agosto empezamos a grabar disco nuevo con cambio de productor (NdR: ya no será Juan Campodónico) y compañía, tras estar en Warner. Quisimos hacer una suerte de despedida mentirosa (risas) porque son canciones que vamos a seguir tocando, como pasa con las anteriores.
– ¿Qué tuvo de particular este disco? – Tuvo canciones más introspectivas, más emocionales. Las emblemáticas fueron No llora, 21 de septiembre, Roberto y Habla tu espejo, que compuse en un momento en que me estaban pasando cosas fuertes: había sido papá por primera vez hacía poquito y mi mamá estaba muy enferma de Alzhéimer, entonces me puse a investigar qué me daba la veta creativa. – ¿Por qué la decisión de bajar el grado de ironía con la que nacieron?
– Como dije, el cambio es un arma muy importante para El Cuarteto, cambiar de disco a disco, arriesgarnos… La semana pasada dimos un concierto de 10 mil personas en Montevideo y la gran mayoría de pibes de 15 y 16 años me reconfortó terriblemente, porque van con sus padres incluso. – ¿Será que las anteriores letras no te tocaban de cerca…? – Siempre me gustó mucho jugar con la ironía y el sarcasmo, pero acá, las composiciones están despojadas de eso y la gente las incorporó muy rápido. – No te hace falta terapia…
– No lo descarto pero las canciones me funcionan muy bien (risas).
– Habla tu espejo puede tener varios significados. ¿Cuál le diste? – Deja mucho el Yo Roberto presente. Me gustó estudiarlo y tratar de trabajarlo de formas mentirosas, en realidad, el que canta es mi voz interior, es mi cabeza que me habla y el espejo es el parlante.
– ¿El espejo real qué te dice? – Al revés, me devuelve la imagen que me gusta.
– Eso es trampa… – Sí, lo sé (risas).

