Entró al ruedo farandulero por la puerta grande y sin buscarlo. Custodio del excéntrico Ricardo Fort, llegó al piso de ShowMatch y, hábil como pocos, Marcelo Tinelli comenzó con él un jueguito que rindió buenos réditos. Su presencia parca y muda ganó adeptos y hasta se fantaseó con que pisara la pista de baile. Pero… de un día para otro, desapareció del mapa. Se dijo que Fort -a quien conoció a partir de la amistad de Marcela, su novia, con el jurado del Bailando- lo había echado por celos. Nada más se supo de él. Apenas se lo vio en la custodia de Lio Messi. Pero días atrás varios se sorprendieron cuando lo descubrieron en AM, el programa mañanero que Leo Montero y Verónica Lozano conducen en Telefé, donde da consejos para llegar al verano en forma.

"A Leo lo conozco desde hace muchos años, hemos jugado al básquet. Su producción me contactó para hablar de de la custodia de Messi. Sabiendo que estaba Leo y que no iban a buscar ninguna chicana para confortarme con Fort, accedí. A los días me propusieron dar pistas para ponerse en forma. Y como había un amigo de por medio y me dijeron que fuera viendo cómo me sentía, dije que sí. Mi idea es ayudar a doña Rosa a que pueda hacer un poquito de gimnasia. Nada más. Soy un tipo tímido, no me gusta la exposición", contó en charla (sí, habla) con DIARIO DE CUYO.

– De vuelta a la tele y con otro perfil…

– Sí, aunque en realidad no, porque lo de entrenador físico es lo que hice siempre, aparte de la custodia. Lo único distinto es que ahora lo hago delante de una cámara de televisión.

– Pero la gente te conoció como el guardaespaldas "mudo" de Fort en ShowMatch…

– Sí, es cierto.

– Supiste reciclar ese momento de popularidad.

– Pero en ShowMatch yo era parte de la custodia de Ricardo, nada más…

– Sobresaliste. Contrapunto con Tinelli, muchos minutos de aire en la pantalla más vista de la TV y hasta clubes de fans pidiendo tu regreso por Facebook…

– Yo nunca me imaginé eso. Sabía que por estar en la custodia de un personaje tan famoso, la gente me iba a empezar a conocer, pero tranquilo. Después Marcelo empezó ese juego conmigo…

– ¿Pautado?

– No, él lo creó, yo nunca pauté nada. Él vio un jueguito divertido y lo empezó a seguir. Yo estaba cumpliendo con mi trabajo… Y además no sé si llamarlo personaje, porque es parte de como soy yo, así, tranquilo…

– No estabas actuando ni te salías de tu rol…

– No, y se lo dije a Ricardo, que él era el famoso y el mediático, no yo.

– ¿Por qué te sacó?

– Se hablan muchas cosas, pero acá no hubo nada de lo que se dijo, que yo no cumplía con mis funciones o que me iba a hacer shows.

– ¿Celos?

– Creo que se le fueron muchas cosas de las manos y no supo cómo manejarlo.

– ¿Era difícil trabajar con él?

– En la custodia de alguien, hay distintos roles que cumple cada individuo. Cada uno de nosotros sabía cuál era su función en el día a día y en casos extremos. Así que el trabajo era muy simple.

– La relación no tanto…

– Conmigo… A mí nunca me gritó ni nada de eso…

– Pero todo terminó mal…

– Lo terminé, porque para mí hay límites que no se tienen que traspasar.

– ¿Cuáles traspasó?

– Eso va a quedar entre él y yo. Él sabe cuáles son. Los dos sabemos.

– ¿No hay reconciliación posible? Se habló que podías volver…

– Sí, pero para volver tenía que prestarme a un juego mediático, pedir disculpas en cámara… Yo, además de entrenador, sigo trabajando como custodia, no me puedo prestar a que se me ningunee, se me falte el respeto o me quieran gritar en cámara.

– ¿Con Tinelli todo bien?

– Sí, la poca o mucha relación que pude tener con él era en los pasillos, que me saludaba correctamente, me hablaba. Él es una persona muy importante a la que conocí indirectamente porque yo custodiaba a una figura de su programa, nada más.

– La gente que se enganchó con vos quedó como cuando le cortan una novela…

– Sí, hubiese estado bueno terminarla bien.

– A modo de balance ¿Qué fue lo mejor de tu paso por el combo Fort-ShowMatch?

– Estuvo bueno ese juego inocente, casi naïf que planteó Marcelo, que me dio cabida, el básquet y el partido de fútbol con los custodios que siguen con Ricardo, que son re buenos pibes. Era positivo estar ahí, a todos les divertía y no había peleas. Pero yo no me olvidaba de quién era ni para qué estaba. De hecho no accedí a bailar ni nada de eso. Yo no soy ninguna estrella. Ahora ya está, fue una etapa, buena, aprendí cosas, me sirvió profesional y económicamente, y se acabó. Yo no quiero confrontar con nadie. Él sigue con su vida y yo con la mía.

– Si pudieras sentarte a charlar con él…

– No, nada. Ya está. En su momento hablé con él. La verdad es una y los dos la sabemos. Y por más que me busquen para que hable de su vida, tampoco lo voy a hacer. Pertenecí a su círculo, puede decirse íntimo, y no voy a transgredir cosas.

– Cuestión de códigos…

– Lo único que sé es que mientras trabajé con Ricardo di el 100%, no me creí nada, ni me la di de famoso. Seguí trabajando hasta el último día. Yo nunca busqué cámaras, no me interesa ser famoso ni sé del juego de los medios. Me manejo con valores nominales: bueno-malo, sí-no, blanco-negro… Y con eso voy derecho en la vida.