A la espera de una nueva edición del Festival Ansilta, que se desarrollará a partir de este jueves, la maestra Lourdes Sánchez llegó a San Juan desde la República Bolivariana de Venezuela, para ser miembro del jurado del certamen y también para dictar un taller de dirección coral, convocada por el Centro de Creación Artística Coral de la UNSJ. Lourdes es actualmente la directora del Sistema Nacional de Coros Juveniles e Infantiles de la Fundación Musical Simón Bolívar, entre otros elencos prestigiosos, en los cuales ha desarrollado una intensa labor en diversos países de Latinoamérica. Aprovechando su presencia en la Escuela de Música, dialogó con DIARIO DE CUYO acerca del éxito del programa nacional de las orquestas escuela que se expande desde Venezuela llegando hasta Europa, África y que llega a todos los rincones del continente, incluyendo Argentina y en especial San Juan.
Pese al poco tiempo de estancia en la ciudad, ya tiene una impresión positiva después de estar en contacto a colegas y músicos locales. "Hay un movimiento cultural intenso e interesante. El hecho de tener festivales, de llevar a cabo concursos, de tener una escuela de música y que se está construyendo un teatro para la ópera, todo eso indica que hay un fenómeno social importante, de gustos de espectadores, de hechos sociales concretos. Ojalá siga creciendo así y colaboraré humildemente en todo lo que sea, con lo que traigo desde mi país", expresó la maestra.
Empezó a estudiar arpa clásica en el Conservatorio Nacional Landaeta y fue una de las primeras seguidoras del maestro José Antonio Abreu para el proyecto de las orquestas escuela infanto-juveniles. Con más de 30 años de trayectoria, se especializó en la enseñanza de coros infantiles. Hoy el sistema cuenta con más de 400 coros en Venezuela, involucrando a más de 400 mil chicos y que en 2019, esperan alcanzar el millón de alumnos. "El Coro Simón Bolívar se convirtió en la plataforma principal para la formación de las demás agrupaciones y que les da a los jóvenes, no solo un sentido de disciplina, de trabajo, también una forma de vivir. Es un movimiento gigantesco que hace diez años no existía. Pero también heredamos un fuerte impulso gracias a la Argentina, que es espejo para Venezuela y los demás países de Latinoamérica. Fue una punta de lanza para nosotros", dijo Lourdes. Y agregó: "la meta de las orquestas escuela y los coros, es sumar a la mayor cantidad de niños. Todos deben tener acceso a la música, sin discriminar a nadie. La música no es asunto para algunos. La música nos iguala".
Dentro de la filosofía del maestro Abreu, la música puede lograr un cambio social significativo y Lourdes cree en ello fervientemente. "Cambia un arma por un instrumento, la limitación económica y la violencia por una riqueza espiritual. Hoy, estos chicos quizás no podrían haber salido de la delincuencia sino fuera por este sistema. Se han dignificado y dignificaron a sus familias. El hecho que se sume Argentina y otros países a esta manera de trabajar, indica que hay otra visión entiende que la música no es exclusiva para una elite. Con los años se podrá conseguir una sociedad mejor. Quizás no todos terminen siendo artistas profesionales. Pero de seguro les cambia la vida totalmente".

