La mano derecha del Dr. Cormillot regresó el miércoles a "Cuestión de Peso" (El Trece) luego de unos días de licencia infernal: los participantes no cumplieron sus indicaciones en un viaje a Pinamar, "salieron de joda como si nada" -recordará molesto- y boicotearon el tratamiento clínico. Motivos suficientes para que el disciplinado coach emocional (o galancete diet) tomara distancia del show, repensara su función profesional y "negociara" su continuidad. Verborrágico y trivial, el conductor del docu-reality del Cruce Sanmartiniano, charló con DIARIO DE CUYO y explicó sus cómo, cuándo, dónde y por qué.

-¿Qué te hizo regresar después de tu tempestiva salida ?

– (risas) Me reuní con el productor ejecutivo del programa y llegamos a un acuerdo. La producción, de alguna manera, me pedía todo el tiempo que vuelva.

– ¿Y bajo qué condiciones planteaste el retorno?

– Que los participantes no hagan lo que hicieron antes. Ahora deberán cumplir ciertas pautas o quedarán expulsados del programa. No tiene que ver con la enfermedad, sino con la convivencia, con acatar reglas. Es como una norma de convivencia. Lo que planteaba la producción era que no sólo pasaba por la necesidad de los participantes, sino de la gente que mira el programa. El programa en sí no son 12 gordos que quieren bajar de peso sino todos los gordos que hay en el país que lo utilizan como recurso terapéutico ante la falta o la necesidad que tienen. Había como un gran pedido de la gente para que volviera. De hecho, la gente pedía que vuelva hasta en Facebook. Incluso mucha gente hizo afiches…

– ¡Idolo total!

– (risas) No, la gente estaba enojada con el programa porque pensaban que tenía la culpa de que me fuera. Como que no me cuidó. Por eso la producción me pidió que vuelva. Me dijeron que sin mí, muchos no querían ver el programa.

– Ahora, ¿Qué fue exactamente lo que pasó con el grupo?

– Se rompieron los códigos internos. Hay cosas que pautamos entre nosotros con los participantes y que no lo sabe la producción, como ser permisos y demás y se quebraron en el último viaje que hicimos a Pinamar. Quizás son pavadas, pero influyen. Por ejemplo, la producción tenía que grabar a las 7 de la mañana, yo negocié para que duerman un rato más y habíamos quedado en que nadie saldría a bailar o tomar alcohol.

– E hicieron todo lo contrario…

– Sí, se escaparon a la noche, se fueron a bailar, fumaron y tomaron alcohol. Salieron de joda como si nada. La producción me dijo: "tus protegidos llegaron al hotel a las 6.30 de la mañana". No está mal que la gente tome alcohol y tampoco que fume, pero ellos están en un programa de televisión y dentro de un plan terapéutico y lo tienen que respetar.

– ¿Esta edición 2011 está llena de fayutos?

– No todos, pero la mayoría sí. A ver… cuando viajan soy el responsable de la vida de 12 participantes y si les pasa algo puedo quedar detenido, ¿entendés? Ellos ya conocen muy bien como es el programa y saben que a la larga todo afecta. Yo lo único que quiero es que el grupo llegue a su alta y que logren su objetivo. Para mí son personas enfermas que hay que tratar. A diferencia de otros realities, nosotros no tenemos artistas, cantantes o bailarines. Tenemos enfermos. Cuestión de Peso no es Talento Argentino.

– Tampoco el Cuestión de Peso de antes es el mismo de ahora. ¿Te sentís cómodo con este formato novelesco? Hasta busca familiares perdidos a lo Franco Bagnato…

– (risas) Mirá, yo me siento muy cómodo. El programa tiene un gran componente artístico y de show porque eso define a la televisión de este momento. Si nosotros no tuviéramos intervalos novelescos, creo que no estaríamos en el aire. La gente necesita que una conductora, o un personaje le ponga un poco de alegría a las historias tristes. De lo contrario, la gente se deprime y cambia de canal.

– Pero los golpes bajos están…

– Sí, pero se dan con sus historias, con cosas terribles que viven los participantes. A todo eso nosotros le ponemos un freno y le advertimos a la persona cuáles son las ventajas y desventajas de hacerlo público. De hecho, en la primera entrevista médica hay un secreto profesional y no se graba nada hasta que el participante quiera que se sepa. Hemos tenido alcohólicos y adictos.

– Sergio, tenés una horda de fanáticas. ¿Te sentís el galán de las mancuernas?

– (risas) ¡No! ¡Para nada! La gente enseguida te idealiza porque te tiene mucho afecto. Mi vida fuera del aire es normal, salgo a comer con amigos. Lo de galán no me la creo para nada (risas).

– Por último, ¿Extrañás el Cuestión de Peso de Politti o te quedás con el de Claribel?

– ¡En qué aprieto me metiste! (risas). Mirá, tienen personalidades totalmente distintas y Andrea es una de las mejores conductoras del país. Pero yo me quedo con el de Claribel (risas).