Qué hombre escuchó ¿Y cómo es él? sin sentir empatía. Quién no se enamoró con Amada mía. Y cuántos dedicaron Te quiero, a su media naranja. Con estos clásicos, José Luis Perales encontró la llave para entrar por la puerta grande de la canción romántica, género en el que continúa navegando tras 4 décadas de carrera.
‘Yo hacía canciones sociales, pero eran los temas de amor los que más interesaron a las compañías. Nunca fui un cantante de protesta, pero sí tenía letras costumbristas que fueron quedando apartadas’, recordó el autor y hoy novelista, que ya editó su primer libro, La melodía del tiempo, en medio de la gira de su nueva producción que arrancó en noviembre pasado y terminará en abril próximo. A punto de cumplir 39 años de aniversario junto a su esposa, padre de María que es arquitecta y flamante mamá de Noah y de Pablo, que lo hizo abuelo de Guillermo (5) y Manuela (7); José Luis dialogó con DIARIO DE CUYO, previo a su show, el próximo 20 de octubre en el Estadio Cubierto Aldo Cantoni, donde presentará su nuevo disco Calma y un recorrido por sus grandes hits.
– El amor, tema siempre vigente…
– Es un tema tan a fin a los seres humanos… el amor nos lleva a mundos de ensoñación, de tristeza. A veces es ladino y hace daño. Todos somos iguales en el fondo y cualquier fibra sensible mía que toque, sé que la estoy tocando a todo el mundo. Puede morir, pasar o ser temporales las historias, pero la balada nunca muere porque el amor es eterno.
– A diferencia de otros géneros, no se trata de una moda…
– No. Incluso, muchos pueden pensar ‘qué cursi es’, ‘qué ñoño es’. Pero la gente que dice eso, lo hace de boquilla, porque si tuvieron el placer de estar enamorados deben saber que es lo más importante. Y tengo una anécdota.
– A ver…
– Una mujer me dijo que cuando era estudiante universitaria, nadie decía que le gustaba Perales porque cantaba canciones de amor y ellos tenían un grupo muy politizado. Ahora, cuarenta años después, me pidió perdón y me dijo que todos tenían mis discos. Se tardó un poquito en decirlo (risas).
– Antes había muchas etiquetas…
– Hubo una época en que si eras romántico no podías ser otra cosa. Ahora, ya no.
– ¿Qué hay de diferente entre las canciones de amor de ayer a las de ahora?
– Antes eran más ingenuas, adolescentes, con un lenguaje y una música más limitada. Hoy, son más adultas y cuido más las metáforas, vas depurando más las palabras. La esencia es la misma.
– No todo tiempo pasado fue mejor…
– El tiempo presente es el mejor con la experiencia que dan los años y la importancia que das a las cosas más intrascendentes.
– ¿Leyenda viva de la balada romántica?
– Estoy encantado con esa imagen. Mis canciones quedaron en la memoria del público.
– Y no puede dejarlas…
– Ni quiero tampoco. Después de todo lo que escribí, de tantos años de música y por más discos nuevos, llega un momento que la radio emite las canciones más conocidas.
– ¿Por qué se hicieron conocida algunas sí y otras no?
– Lo que ocurrió es que las compañías se empeñaron en un éxito y machacaron, machacaron; sonaron hasta el exceso y mis canciones quedaron para siempre.
– ¿Ahora sigue el mismo sistema pese a que existen otras plataformas de difusión?
– Pasó el tiempo, llegó internet y la crisis de venta de discos a consecuencia de eso, porque la gente los bajaba gratis; las compañías invertían menos, por tanto las placas se vendían menos y las canciones de ahora no hacen historia, como en los ’80 y ’90. Ahora, si no pasa nada en una semana, el cantante se va a su casa y nunca más aparece, es muy triste para quienes creen en su música y su canción y se quedan con las ganas.
– ¿La ley del mercado es más salvaje hoy?
– Y sí, es así el mercado. Pero, pase lo que pase, el autor nunca deja de inventar historias nuevas, de incursionar en nuevas músicas y salir a cantarlas al público. Y en eso estoy. Ahora, también, sumé la escritura de libros, con ‘La melodía del tiempo’. Surgió cuando estaba en un hotel de Montevideo (Uruguay) y desde la ventana, mientras esperaba el concierto, nervioso y muy solo. Publiqué primero en un blog y como tuve una respuesta tan increíble con algo de 2 millones de seguidores, llegó al papel. Escribo muy tranquilo.
– ¿Con Calma también respetó sus tiempos?
– Soy mi propio productor, no me lo propuse hacer en un tiempo determinado. Lo fui haciendo cuando tenía ganas, no tengo plazos. Así llegué a tener más de 30 canciones y mi hijo Pablo de 36 años hizo los arreglos y la producción en Los Ángeles con músicos norteamericanos. Es un disco con todo el cariño y capricho que se le puede dar. Siempre dicen que el último es el mejor, pero creo que técnicamente lo es y hasta lo criticaron especialistas que nunca hablaron de mí, porque no es solamente romántico, tiene mucho más.
– ¿Por qué Calma?
– Estamos en un momento tan convulsionado. Veo gente que huye de las guerras, inmigrantes, niños que mueren cruzando el mar; sólo hay malas noticias, como si no pasara nada bueno, hay mucha tensión. Y me dije: necesito calma…
– ¿Cómo nacieron los clásicos Y cómo es él, y Te quiero?
– Siempre conjugué mi labor de autor para mí y para otros artistas. ‘Y cómo es él’, en realidad, era un encargo para Julio Iglesias, pero cuando terminé de escribirla, a la compañía le gustó para mí y no me dejaron que se la diera. Cuando le pregunté a Julio si la conocía, me dijo en tono de broma: ‘¿Qué canción es? No la conozco’ (risas). Y ‘Te quiero’, es una de mis canciones más amorosas, efusivas y pasionales inspiradas en mi mujer, al igual que ‘Amada mía’.
– ¿Las canciones te siguen sorprendiendo como cuando tenías 20 años?
– Cuando escribo algo, lo plasmo y me gusta cómo queda y me gusta la música, lo celebro como cuando tenía esa edad. Antes, era con un cigarro tras otro. Hoy, ya no, porque estoy muy mayor (risas).
