Pisó el codiciado set de Marcelo Tinelli el año pasado, de visita, cuando su marido participaba de Bailando por un sueño, certamen que finalmente ganó. Y con la misma simpatía y sencillez del púgil cordobés, se ganó el visto bueno de "la nave insignia" de El Trece. Tanto así que el hábil Marcelo llamó por teléfono a Moli para preguntarle si quería que su mujer estuviera en el concurso este año. Después de varios tires y aflojes (hasta el verano pasado, el cordobés se oponía rotundamente a soltar a su señora), finalmente dieron el sí.
"Estoy tranquila, qué sé yo, un poco nerviosa porque se viene un cambio fuerte, pero todo bien", dice en charla con DIARIO DE CUYO Cristina -La Negra- que saltó desde la intimidad de su hogar a la mayor vidriera mediática del país. Un salto que la entusiasma pero que también encara con cautela.
– El miércoles pasado, para la foto, fue la primera vez que te juntaste con todos los participantes del Bailando ¿Cómo te sentiste?
– Medio rara, pero la gente me atendió muy bien. Sacá la cuenta que una no está en ese ambiente, nosotros somos del campo, pero todos los famosos bastante bien… bueno… famosos…
– Sí, fue la foto de los famosos, y estabas vos también.
– Eso me dice Fabio, "Negra, te has vuelto famosa", pero no, famoso es una palabra muy fuerte para mí.
– Pero viste cómo es la vidriera de Tinelli, todo lo transforma.
– Sí, decí vos que nosotros somos tranquilos. Mirá Fabio, que estuvo en Tinelli un año… cambió mucho la vida, sí, porque no puede salir a ningún lado, pero tranqui negra, si vos lo llevás bien, podés seguir la vida exactamente normal.
– ¿Esa es tu idea?
– Al otro día que sacamos la foto del programa, me fui al súper a hacer las compras así nomás, de jogging y zapatillas. Las chicas me miraban y me decían "¡Qué hacés así!". "No, no -les digo yo-, lo otro es para la tele, así me van a ver todos los días". Yo sigo siendo igual, me pongo a limpiar o agarro mi bici y salgo, porque no ando ni en moto ni en auto, porque tengo terror.
– ¿Creés que esa sencillez va a redituar a la hora del certamen? A Fabio le rindió.
– Calculo que sí, porque la gente está cansada de todo lo otro. Igual Tinelli hizo una buena selección de gente, espectacular todos los que están.
– ¿Quién te cayó mejor?
– Todos, de verdad. Me sorprendió, porque viste que el año pasado a la Mole le hicieron como un vacío al principio, pero yo me sentí tan cómoda, me hicieron ingresar al mundo de ellos, te conversaban.
– Y llegaste estrenando lolas.
– Ay sí (risas), fue un regalo de Fabio, pero hace mucho me las iba a hacer ¿eh?, seis o siete años atrás, que fuera ahora, es todo casualidad.
– ¿Y cómo andás con el baile?
– Bien, a la coreo de pop latino la sacamos en un día y medio negra, hasta yo misma me sorprendí. Bueno, ahora hay que ensayarlo ¿no? pero bien, porque uno apenas tiene idea de cuarteto, y de barrio ¿viste?
– Es un ritmo tranquilo, como para empezar.
– No sabés qué lindo, porque es sencillito, no tiene muchos trucos. Y Fabio, chocho porque no me tienen que toquetear mucho (risas)
– Pero cuando se venga el strip o el caño.
– ¡Ah, ya le dije, "si llego al caño Mole, apagá la tele"! (risas)
– Él conseja, hablan de todo esto.
– Fue una de las cosas por las que acepté. Al principio, si yo estaba, él no quería estar. El miedo de él es el jurado, qué me podrán decir, algo que duele. Pero yo le dije "Mirá Fabio, yo voy a bailar". Me van a tirar a matar, es sabido, pero yo voy a bailar negra. Además uno no sabe qué va a pasar una vez ahí adentro, capaz que la gente te saca rapidito nomás.
– ¿Y cuándo te picó a vos el bichito del Bailando?
– Una mañana me levanté, él me preguntó si yo quería, porque había tenido una charla con Tinelli, y le dije "Si vos vas a estar tranquilo y esto no nos va a afectar a nosotros dos, yo voy". Entonces agarró y me dijo "bueno, te voy a dar la oportunidad". Y empezamos.
– ¿Sentís que puede afectar la pareja?
– Es una de las cosas que hablamos muy bien. Él me dijo que si llego a escuchar algo, le pregunte a él; y que si él escucha algo, me pregunta a mí, y ya está, es entre nosotros dos, no hay necesidad de exponer en la tele para que se retroalimenten todos los otros y te devoren más ligero. Nosotros tenemos otra clase de vida ¿viste?
– Pero Tinelli va a meter el dedo en la llaga.
– Se va a meter adonde más le va a doler a la Mole, lo van a volver loco con los celos, pobre.
– Y vos, ¿cómo te ves con las críticas? ¿Sos picuda?
– No sé, según lo que digan. Tampoco hay que llevarles mucho el apunte, porque se apagaron las cámaras y vos seguís tu vida, es así.
– ¿Qué esperás del Bailando? ¿Te gustaría que te salgan propuestas de teatro, como a La Mole?
– No, nada de eso. A mí me salió esto y aprovecho. Pero baile y a la casa. Tengo chicos chiquitos, han estado todo el tiempo conmigo, sé a qué hora duermen, la leche que toman. Y ya voy a estar un año afuera de la casa… No, me muero. ¡Si estoy todo el día llamando por teléfono! Me han enseñado para ser madre y cuidar la familia. Pero si Dios me dio esta oportunidad, por qué no aprovecharla.
– ¿Tenés ganas de durar mucho en el concurso?
– La gente dirá. Yo le agradezco mucho a Dios y a Tinelli esta oportunidad, pero también mucho a la gente. Si Fabio no hubiera ganado, que ganó por la gente, matate que no estoy acá.
– ¿Y qué vas a hacer con el primer sueldo?
– Regalarle una camioneta a mi marido, siempre fue su sueño. Yo siempre le decía "algún día que tenga plata negro, que gane la quiniela, te voy a regalar una chata". Tengo que juntar varias veces, pero va a ser para eso, porque es la locura de él.
– No fue la quiniela, pero fue Tinelli ¿Lo imaginabas?
– ¡Ni por las tapas, mamita! Si no hubiera sido por Tinelli, se iba a morir La Mole y la chata no hubiera existido nunca.

