Tras recorrer Corrientes y Tucumán fuera de protocolo, el actual ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, llegó a San Juan ayer a la mañana y por primera vez. En una visita fugaz, el funcionario conoció las obras del Teatro del Bicentenario y fue recibido por el vicegobernador de la Provincia, Marcelo Lima, en la Casa de Gobierno; recorrió el Museo de Bellas Artes y la Biblioteca Franklin para finalizar su agenda en la Casa Natal de Sarmiento, el prócer al que admira por ser ‘inspiración’, según expresó a DIARIO DE CUYO, en un diálogo en el que habló sobre diferentes temas, mientras era solicitado por otros medios.
‘Yo estoy recorriendo las instituciones y trabajando con las autoridades provinciales. En la política cultural es más fácil ponerse de acuerdo, a diferencia de otros sectores, donde la crispación política es más fuerte’, destacó Avelluto que también estuvo en la sede de la Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc) Cuyo que ‘representa un logro muy importante para la continuidad del proyecto federal’, destacó el periodista que se desempeñó como jefe de Prensa y Comunicación de Espasa Calpe de 1993 a 1995, fue director editorial de la Región Sur de Random House Mondadori Argentina de 2005 a 2012, trabajó en el Ministerio de Cultura porteño como asesor de programas culturales, fue gerente de Torneos y Competencias (TyC) del grupo Clarín, y en 2014 designado Coordinador General del Sistema de Medios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.
– Se dijo que con la asunción de un nuevo gobierno se discontinuarían los planes de federalización de proyectos, obras y subsidios…
– Para nada, todo lo contrario. Cuando llegué a la administración lo que percibí fue, justamente, la enorme concentración institucional y de infraestructura en la ciudad de Buenos Aires, tenemos 23 museos nacionales y muchas de las políticas culturales estaban afincadas en Buenos Aires, en algunos casos de manera inevitable porque la Biblioteca Nacional está allí.
– ¿Qué medidas tomará al respecto?
– A seis meses de la gestión, lo primero que hicimos fue reunir a todas las autoridades de Cultura en Córdoba, algo que hacía mucho que no pasaba, porque la división política, lo cual se conoce como grieta, hizo que sólo se reunieran los que eran afines al gobierno anterior.
– ¿Y qué se trató?
– Durante dos días debatimos acerca de becas nuevas del Fondo Nacional de las Artes, las 500 becas del Bicentenario para proyectos culturales, becas de formación escenotécnicas, para proyectos de fiestas populares, para emprendedores culturales, la convocatoria para la selección de tango y hasta los proyectos que nos van a representar en el Mercado de Industrias Culturales del Mercosur; lo que hacemos forma parte de un plan federal.
– ¿Continuarán realizándose los MICA? ¿Seguirán las políticas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el Instituto Nacional de Teatro (INT)?
– Todo sigue. Y el de Teatro, con un directivo nuevo como es Marcelo Allasino, de la ciudad santafesina de Rafaela.
– El cambio de titular del INT aplacó la confrontación entre los representantes provinciales y el exdirector, Guillermo Parodi. ¿Qué opina de esa polémica?
– Exactamente. No la seguí de cerca. La gestión anterior tuvo mucho problemas, todavía estamos haciendo auditorías y hay cosas que se van a terminar aclarando porque no han sido rendidas las cuentas correspondientes.
– Lo tiene el teatro, lo tiene el cine. ¿En qué instancia se encuentra la creación del Instituto de Danza?
– Está el proyecto de ley, sé que existe, ya se acercó al Ministerio la gente que lo impulsa y estamos estudiándolo.
– También vino a conocer el Teatro del Bicentenario.
– Es muy importante para la provincia, para la región y para los argentinos. La experiencia de estar ahí y hablar con los responsables técnicos fue importante, tengo una admiración muy grande por los arquitectos e ingenieros que pueden llevar los diseños a la realidad. – ¿Desde Cultura de la Nación se va a brindar apoyo económico o logístico?
– No hablamos de ayuda económica pero sí de cooperación en programación, asistencias y de formación, porque manejar una institución de ese tamaño, administrarla, manejarla, mantener una programación activa permanentemente, requiere que pongamos nuestros organismos estables a disposición como la Sinfónica Nacional, el Coro Polifónico Nacional, nuestra compañía de danza contemporánea y, al mismo tiempo, la asistencia técnica para los modelos de cuerpos públicos o mixtos que la provincia desee armar, no sólo vinimos a hablar sino a escuchar.
– ¿Y el Museo de Bellas Artes de la Provincia…?
– Es extraordinario, está muy a la vanguardia en la concepción museográfica y el servicio público. Es muy interesante la coexistencia de una colección permanente con lo más moderno de la expresión contemporánea.
– Dejó para el último el paseo por la Casa Natal de Sarmiento…
– Es muy conmovedor. Yo soy un admirador de Darwin, que conoció a Sarmiento en Chile y de quien dijo: ‘Conocí a un hombre extraordinario que se llama Sarmiento’ y le escribió a su familia una carta que está en aquel país; y cuando Darwin murió, Sarmiento dio un discurso extraordinario en la Sociedad América Argentina. Prácticamente, fue el inventor de nuestra literatura y nuestra primera novela es el Facundo. En Buenos Aires está el Museo Sarmiento, que también depende de nosotros, con cartas y alguno de sus muebles. Lo que rescato de él es que fue un hombre que inspira a pensar que podemos construir un país mejor, más allá de los enfrentamientos.
– Es un profundo conocedor de su obra. ¿Que opina sobre la ofensa a su figura en la gestión de Cristina de Kirchner?
– Me parece un error, una visión antigua de la Argentina. La idea de pelearse con el pasado, de intentar cambiar el pasado, para mí es inútil, porque el pasado es lo que es. Sarmiento es una figura inspiradora, porque su proyecto es el de un hombre que imaginó el país a 100 años, que imaginó la modernización de una Nación… Fue pionero de mucho de los que nos rodea, de la enseñanza, de la minería, de la astronomía, de la ciencia…
