La suspensión de las fiestas provinciales del teatro en distintas provincias, incluida San Juan -donde la Teatrina estaba prevista para noviembre pasado- fue consecuencia de un conflicto de larga data en el seno del Instituto Nacional del Teatro (INT). Enfrentamiento entre el exdirector ejecutivo del organismo Guillermo Parodi y el Consejo que forman los representantes provinciales, que llegó a niveles ‘de escándalo’ según describe el actual responsable del instituto, Marcelo Allasino. Actor y dramaturgo desde hace 30 años, Allasino llegó al INT desde Rafaela (Santa Fe), lugar donde fundó el Centro Cultural La Máscara, dirige hace una década el Festival de Teatro, y también fue secretario de cultura municipal desde 2011 hasta diciembre. En contacto con DIARIO DE CUYO, el flamante funcionario adelantó que se propone ‘transparentar los procesos administrativos’ dentro del INT, aseguró que encontró ‘buena predisposición’ en referentes provinciales y empleados para revisar lo cuestionado; y dijo que las fiestas provinciales deben hacerse.

– La suspensión de la Teatrina y otras fiestas provinciales expuso un serio conflicto en el seno del INT. ¿Qué pasará con esto?

– Aunque probablemente deban potenciarse y mejorar cada una de manera diferente, las fiestas provinciales de cada lugar son eventos importantísimos que deben hacerse. Estamos analizando para ver cómo solucionamos esto de la mejor manera. Esta contienda que se dio tuvo en el foco una disputa de poderes que es histórica en el INT, que se ha reiterado con distintos directores ejecutivos y el Consejo. Quienes hacemos teatro en este país lo sabemos desde hace tiempo. Lo que pasa es que entre Guillermo Parodi y el Consejo hubo una fractura que no tuvo vuelta atrás y se llegó a niveles casi escandalosos…

– ¿Por qué disputa de poderes?

– Muchas veces lo que está en discusión es cómo se interpretan las leyes, y en esa disputa que tuvo el Consejo con el director saliente, la Procuración de la Nación se ha expedido de manera clara: el órgano de conducción, quien toma la decisión de dónde se asignan los fondos es el Consejo; pero las decisiones sobre lo que tiene que ver con la gestión y la administración del INT es responsabilidad del Director Ejecutivo.

– ¿Usted ya se reunió con el Consejo?

– Sí, tuvimos una reunión informal para vernos las caras, conocernos, hablar de la propuesta. Noté mucha predisposición al diálogo y a revisar muchas cosas que han sido cuestionadas. En todas partes percibí una sensación de gran alivio por encontrar un espacio de conversación y diálogo.

– ¿Sabía de todo lo que estaba pasando cuando aceptó el cargo?

– Estaba al tanto, sí, por supuesto… y creo que lo que me impulsó a aceptar es que no puedo sacarle el cuerpo a un espacio con el que he sido muy crítico durante mucho tiempo. Ahora que tengo la oportunidad de generar alguna transformación, tengo la obligación de hacerlo.

– Además de este conflicto… ¿con qué se encontró?

– En 2015 el INT atravesó la crisis más profunda a nivel institucional desde su creación. Un año muy complejo en el que se pusieron en evidencia, como ya hablamos, la falta de claridad en la competencia de responsabilidades entre el Consejo de Dirección y la Dirección Ejecutiva. Hubo falta de transparencia en algunos procesos administrativos y de gestión en los que el Ministerio de Cultura tiene una mirada muy contundente, por lo que hay una intención de revisar muchos de los procedimientos… No se da tanto en los subsidios ni en las convocatorias, que son los que más transparencias arrojan; conozco estos procesos porque fui beneficiario como teatrista y sé de la cantidad de presentaciones de documentación y detalladas rendiciones…

– Ese proceso vigente, ¿es exagerado o está bien?

– Exagerado para nada, creo que el Estado debe preservar siempre la máxima garantía de que las cosas se hacen lo más transparentes posibles. Pero sí hay como una distancia entre cómo son los procesos administrativos que se hacen a través de las convocatorias, donde los responsables son los grupos, las salas, los investigadores; y los dineros que se utilizan en planes nacionales o provinciales, que tienen otros ribetes y una contundencia más política. Ahí es donde se cuestionan algunos modos o procedimientos, porque se involucran ONGs que resultan un tercero implicado en una gestión que no debiera necesitar de ese modo de asignación de recursos y rendición de cuentas. Sabemos que hay muchas ONGs que trabajan correctamente y otras que se dice que son ONG fantasmas, entonces hay una cuestión importante para revisar.

– ¿Qué otra meta tiene su gestión?

– Hacer un gran esfuerzo por intentar equilibrar las condiciones profesionales del teatro en cada una de las provincias. El INT es un organismo que a lo largo de estos 18 años, ha logrado un fuerte apoyo a la actividad a través de subsidios pero no ha logrado revertir la diferencia enorme que tenemos entre los grandes centros como Buenos Aires, Rosario, Córdoba y las provincias más débiles en cuanto a producción, difusión y formación. Creo que nuestra misión debería ser equilibrar esas condiciones, levantar más la vara profesional en esos lugares, y cuando digo eso no me refiero a lo económico sino a la rigurosidad. Muchas veces piensan que es que nos referimos a que la gente viva de eso y gane dinero, que me parece absolutamente necesario y saludable, pero para eso debemos contar con artistas pensadores, que sean rigurosos con su tarea.